París. Francia podría enfrentarse al riesgo de las armas químicas o bacteriológicas en su lucha contra combatientes islamistas, dijo este jueves el primer ministro francés, Manuel Valls.

"No debemos descartar nada. Lo digo con todas las precauciones necesarias. Pero sabemos y tenemos en mente que también existe un riesgo de armas químicas o bacteriológicas", dijo Valls ante el Parlamento.

"Estamos en guerra. No en una guerra a la que la historia nos ha acostumbrado trágicamente. Una nueva guerra, exterior e interior, en la que el terror es el primer objetivo y el primer arma", agregó el primer ministro, que enumeró los atentados que ha sufrido Francia en el último año.

Manuel Valls pidió hoy "un control sistemático en las fronteras de la Unión Europea para los beneficiarios de la libre circulación" y advirtió de que, "si no se hace, la supervivencia de Schengen está en juego". Además, reclamó la adopción rápida del dispositivo de registro de pasajeros aéreos (PNR).

Prohibición de manifestarse sigue hasta el domingo. La Prefectura de Policía de París amplió hoy hasta el próximo domingo la prohibición de manifestarse en las calles de la capital, ordenada en el marco del estado de emergencia decretado tras los atentados del pasado viernes.

Ese veto no afectará a las reuniones con fines conmemorativos que vienen teniendo lugar en los lugares en los que se produjeron las masacres, precisó la Prefectura de Policía en un comunicado. Sin embargo, queda suspendida la peatonalización de diversas calles de París que el Ayuntamiento organiza cada fin de semana y que provocan aglomeración de población. Esta operación, denominada "París Respira", se mantendrá en la orilla del Sena frente al Museo de Louvre, y en los bosques de Bolonia y de Vincennes, respectivamente al oeste y el este de la ciudad.

"Guerra planificada". Desde el ataque a la revista "Charlie Hebdo" y un supermercado judío en enero, donde hubo 17 víctimas mortales, a los del pasado viernes en París, donde murieron 129 personas, y otras tentativas terroristas como la acción en agosto contra un tren Thalys que viajaba de Amsterdam a París.

"Es una guerra en la que el frente de combate se desplaza constantemente y está en el corazón de nuestra vida cotidiana", agregó Valls, que la describió como "una guerra planificada y llevada a cabo por un ejército de criminales". El primer ministro francés agregó que la "novedad es la forma de operar -la de atacar, de matar- que evoluciona sin cesar", dijo.

"La macabra imaginación de los que dan las órdenes no tiene límites: fusil de asalto, decapitación, bombas humanas, armas blancas... o todo a la vez, perpetrados por individuos, comandos particularmente organizados", declaró Valls.