Túnez. El primer ministro de Túnez, Mohamed Ghannouchi, renunció el domingo a su cargo en un intento por agilizar el camino hacia las elecciones en el país del norte de Africa, pero analistas consideran que la medida podría fracasar.

Poco después del anuncio, las fuerzas de seguridad dispararon al aire en la capital Túnez para dispersar a cientos de jóvenes que lanzaban piedras y rompían ventanas.

Críticos han acusado a Ghannouchi de ser cercano al ex Gobierno del Estado del norte de Africa, derrocado en un levantamiento el mes pasado, y de no promulgar las reformas.

"Mi renuncia brindará un mejor clima para la nueva era", dijo, y agregó que quería evitar más víctimas en los disturbios políticos del país.

Tres personas murieron y varias resultaron heridas en enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes desde el viernes por el rol de Ghannouchi en el Gobierno provisional.

"Mi renuncia es al servicio del país", dijo en la televisión estatal, y reiteró el compromiso del Gobierno para celebrar comicios el 15 de julio y reemplazar a Ben Ali.

Analistas dijeron que la renuncia de Ghannouchi tenía el potencial de aliviar las protestas callejeras, pero que también podría jugar en contra.

"El riesgo es que (la medida) aliente a las fuerzas opositoras a demandar concesiones", dijo Kamran Bokhari, director regional para Oriente Medio de la consultora de riesgo político Stratfor.

El país ha estado en constante cambio desde que una ola de protestas derrocó al ex presidente Zine al-Abidine Ben Ali el 14 de enero, lo que alentó una revuelta similar en Egipto y generó manifestaciones en todo el mundo árabe.

Sin embargo, muchos tunecinos se han frustrado por el lento ritmo de cambio desde la revolución.