Brasilia. El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el principal socio de la coalición de la presidenta Dilma Rousseff, avisó el sábado de que podría separarse del gobernante Partido de los Trabajadores en 30 días y sumarse a los intentos de la oposición para deponer a la líder de izquierda.

En una agitada convención, los líderes del PMDB bloquearon una propuesta de delegados que querían renunciar de forma inmediata al Gobierno de Rousseff, antes de que se desplome en una tormenta política por la corrupción y la recesión económica.

Sin embargo, el partido acordó aplazar la decisión en 30 días y dejarla en manos del comité ejecutivo, asegurando la unidad tras su líder, Michel Temer, quien es vicepresidente de Rousseff.

Allegados al partido dijeron que esto le da tiempo al PMDB para evaluar el apoyo en el país al proceso de juicio político contra Rousseff, con el que partidos de la oposición en el Congreso buscan destituirla, lo que podría colocar a Temer en el sillón presidencial.

"No podemos ignorar que Brasil enfrenta una crisis económica y política seria", dijo Temer en un discurso ante la convención bienal del partido.

Temer dijo que el programa del PMDB propone estimular a las empresas, reducir el tamaño del Gobierno, crear nuevos empleos y restablecer el crecimiento de una economía que se contrajo un 3,8 por ciento el año pasado, su peor desempeño en un cuarto de siglo.

La amplia investigación sobre corrupción que involucra a la brasileña Petrobras ha puesto a muchos legisladores del PMDB en contra de Rousseff, amenazando con dividir a la coalición y elevando la probabilidad de que la presidenta se enfrente a un juicio político en el Congreso este año.

La facción antiRousseff se manifestó en el exterior del edificio donde se celebraba la convención con arengas como "Fuera Dilma" y "Fuera el Partido de los Trabajadores" y "Temer para presidente".

"El gobierno es corrupto. La presidenta Rousseff está aislada y no puede hacer nada. Deberíamos irnos ahora", dijo a la convención la senadora Marta Suplicy, quien renunció al Partido de los Trabajadores el año pasado para unirse al centrista PMDB.