Unos los consideran responsables de llevar enfermedades como el sida, otros los ven como pandilleros: la xenofobia persigue a muchos emigrantes centroamericanos que cruzan México tratando de llegar a Estados Unidos en busca del 'sueño americano'.

A diario, cientos de emigrantes del istmo se internan en México en su desesperado intento de llegar a Estados Unidos, una travesía que a muchos les puede costar ser víctimas de asaltos, secuestros o violación, pero también puede costarles la vida a manos de bandas vinculadas a cárteles de la droga.

Así ocurrió con 72 emigrantes de distintos países de Centro y Sudamérica, que fueron masacrados en una hacienda de Tamaulipas (noreste), presuntamente por miembros de los 'Zetas', grupo vinculado al narcotráfico.

El procurador de Justicia del estado mexicano de Veracruz, Salvador Mikel, tiene claro que los emigrantes, en especial los centroamericanos, son víctimas de una especie de "xenofobia" en algunas zonas de México.

"No se puede generalizar que todos los migrantes son delincuentes, es un error pensar así, eso es xenofóbico", dijo Mikel a la AFP, tras recordar que "se trata de hacer respetar los derechos humanos de esos migrantes".

En Acayucan, una ciudad de paso para muchos migrantes indocumentados, el taxista Rogelio Esquivel tiene su propia visión de los emigrantes ilegales, a quienes considera que "no se debería dejar entrar a México".

"Es que mire, ellos (los emigrantes) cogen los trabajos que nos corresponden a nosotros, además muchos son de esa pandilla de la Salvatrucha y ya estamos jodidos (arruinados) con nuestros propios problemas para que nos caigan más, para mí que los deberían sacar del país a todos", señaló Esquivel a la AFP.

La semana pasada, en un intento por conocer "de primera mano" los riesgos que sortean los emigrantes en territorio mexicano, el canciller salvadoreño Hugo Martínez y el vicecanciller para los Salvadoreños en el Exterior, Juan José García, recorrieron parte de las rutas que son utilizadas.

Los funcionarios salvadoreños recorrieron parte de la denominada Ruta del Golfo, entre los estados de Chiapas y Veracruz.

"Pareciera que hay como xenofobia en contra de los migrantes y los quieren ver como delincuentes o miembros de pandillas, por eso como El Salvador estamos abriendo más consulados en ciudades como Acayucan, junto a Guatemala, para velar porque se respete los derechos humanos de los migrantes salvadoreños", dijo a la AFP el vicecanciller García.

En Tierra Blanca, un pequeño poblado en Veracruz, su alcalde José Alfredo Medina declaró a la prensa local que "los migrantes ponen en riesgo la salud de la gente de Tierra Blanca, porque además de agredir a la población, portan enfermedades como el sida, dengue y paludismo".

Por Tierra Blanca cruza el llamado "tren de la muerte" que abordan corriendo cientos de migrantes que desean avanzar en su recorrido por México, pero es también un lugar donde muchos de ellos son secuestrados a diario por bandas criminales.

"Son lamentables e inoportunas las declaraciones de funcionarios como las del alcalde de Tierra Blanca, no abonan en nada en garantizar el respeto a los derechos de los migrantes", señaló el canciller salvadoreño Martínez.