Cuando las negociaciones entre Uruguay y Argentina por la profundización del canal Martín García parecen haber llegado a una meseta, y en medio de un clima de alta tensión bilateral, se produjo una nueva movida del lado argentino que agrava la relación entre ambas naciones y que a nivel político se interpreta como una “nueva jugada para entreverar”.

El canciller argentino Héctor Timerman envió una carta a su par uruguayo, Luis Almagro, en la que afirma que la planta de UPM (ex Botnia) tiene una producción anual por encima del millón de toneladas, que es el máximo autorizado por la Corte Internacional de La Haya.

Según publica el diario argentino Página 12, la protesta se produce porque un excedente de producción viola los acuerdos, pero además estaría incrementando la contaminación y otros efectos nocivos.

El reclamo llegó a la cancillería uruguaya este viernes. Al cierre de esta edición no hubo una respuesta oficial del gobierno de José Mujica.

Luis Hierro López, integrante de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), dijo a El Observador que, al contrario a lo que afirma Timerman, “los informes de la Dinama indican que UPM no supera la producción”. Según Hierro López, “siempre se estuvo al máximo pero nunca se sobrepasó lo permitido”.

Recientemente la empresa de fabricación de pasta de celulosa presentó mediante la CARU un proyecto para ampliar el tope de producción. Ese pedido se encuentra a estudio de la delegación argentina, que solicitó más información a Uruguay, según informó a El Observador el presidente de la CARU, Gastón Silberman.

De todas formas, el dato de que UPM supera la producción habilitada ya fue denunciado hace alrededor de dos meses por el vicepresidente de la delegación argentina en la CARU, Héctor Rodríguez.

Entonces Rodríguez, basado en datos aduaneros, denunció falta de respuesta de Uruguay ante el aumento de producción de UPM. La delegación uruguaya argumentó que en diciembre de 2011 se había respondido facilitando los controles y el seguimiento de operaciones de parte de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama). Por eso a nivel político algunos entienden que retomar ese asunto en medio del conflicto por el dragado del canal, los argentinos “están aplicando la estrategia de inventar un lío nuevo todas las semanas”. Según las fuentes, la intención de los mandos medios de la cancillería argentina (“no tanto del canciller”) es “entreverar” con un nuevo episodio que reafirme a Uruguay como victimario y a Argentina como víctima.

De hecho, tras una seguidilla de intercambios por el tema del dragado del canal Martín García, en los que Argentina fue subiendo el tono y Uruguay dejó de responder, con esta protesta se abre un nuevo frente de batalla entre ambos países.