La Habana. El juicio en Cuba contra un estadounidense acusado de ofrecer acceso ilegal a internet a opositores entró el sábado en su segunda y posiblemente última jornada, acercando el desenlace de un caso que crispó las relaciones entre ambas naciones enemigas.

Su abogado dijo que Alan Gross hizo el viernes una "vigorosa defensa" ante el tribunal de La Habana donde está siendo juzgado por delitos contra la seguridad del Estado.

La fiscalía pidió 20 años de cárcel por introducir en Cuba equipos prohibidos de comunicación satelital financiados por el gobierno de Estados Unidos.

"El juicio proseguirá este sábado con la continuación de la práctica de la prueba documental, pericial y testifical; las declaraciones del instructor y los informes conclusivos del fiscal y la defensa", dijo el gobierno en una nota oficial al final de la primera jornada.

El proceso, cerrado a la prensa extranjera, permitiría a Cuba denunciar programas estadounidenses para atizar cambios políticos en la isla de gobierno comunista como el de que subcontrató a Gross.

La detención del contratista el 3 de diciembre del 2009 frenó en seco un tímido acercamiento a Cuba iniciado por el presidente estadounidense, Barack Obama.

Estados Unidos dice que no habrá avances significativos en el descongelamiento de las relaciones hasta que Gross no regrese a casa con su familia.

Según Washington, Gross viajó a Cuba para ofrecer acceso a internet a grupos de judíos y debe ser liberado inmediatamente por razones humanitarias.

Pero los líderes de la pequeña comunidad judía de Cuba han tomado distancia del contratista.

El gobierno cubano sospecha que Gross buscaba en realidad facilitar el acceso a internet a opositores.

Según un video filtrado el mes pasado, Cuba ve el internet como el nuevo campo de batalla en su guerra ideológica de medio siglo con Estados Unidos.

Las autoridades temen que con ayuda de Estados Unidos los disidentes usen redes sociales como Twitter para desestabilizar al Gobierno, igual que ocurrió recientemente en Túnez y Egipto.

Aunque el juicio termine el sábado, el fallo podría demorar todavía unos días. Luego Gross dispondrá de 10 días para apelar ante el Tribunal Supremo.

Diplomáticos occidentales y analistas creen que Gross será condenado para enviar un mensaje fuerte y claro a Washington, pero luego será repatriado por razones humanitarias.