La Paz. El largo conflicto por una carretera amazónica en Bolivia que enfrenta al gobierno de Evo Morales con indígenas puede influir negativamente en una inédita elección judicial en octubre, una reforma clave del mandatario izquierdista, advirtieron analistas.

La elección por voto universal de los miembros de los cuatro tribunales nacionales, incluidos el Supremo y el Constitucional, ha sido impulsada por Morales como una medida clave de una "refundación" del país, con una economía regida por el Estado y una fuerte presencia política indígena.

Pero la protesta indígena contra una carretera financiada por Brasil, que atravesaría un parque selvático nacional en el centro del país, ha provocado un aparente desgaste de Morales que fortalecería una campaña de la oposición a favor de la abstención o el voto nulo en el comicio.

"La marcha indígena, como cualquier otra movilización significativa, ha contribuido a que la elección se desarrolle en condiciones adversas, porque el conflicto no deja de ascender a medida que pasan los días", dijo el analista político y profesor de la universidad pública de La Paz, Roger Cortez.

La protesta y el descontento de varios sectores se traducirá en un alto grado de abstención para las elecciones de jueces e incluso "veremos un alto rango de votos nulos, todo por solidaridad a la marcha", destacó Cortez.

La polarización que ha generado la protesta de los indígenas en Bolivia se traducirá en los próximos comicios como una aprobación o desaprobación del gobierno izquierdista, según el analista político de medios locales, Carlos Cordero.

"Sin duda se verá el voto negativo en sus diferentes expresiones, ya sea anulando, en blanco o con la abstención. Este voto le quitará la legitimidad a las autoridades elegidas", agregó Cordero.

Morales acusó este viernes a los indígenas amazónicos de buscar el fracaso de la histórica elección judicial que, para muchos sectores, pondrá a prueba el liderazgo del líder izquierdista.

"El plan había sido perjudicar la elección judicial y después llegar a La Paz los días de la elección del órgano judicial y, como hay sentimiento para respaldar esa marcha, el pueblo otra vez pedirá revocatorio al presidente y al vicepresidente", dijo el mandatario.

Los indígenas amazónicos, relativamente pequeños en número frente a las etnias aymaras y quechuas del occidente andino que respaldan masivamente a Morales, iniciaron una marcha el 15 de agosto desde la ciudad oriental de Trinidad rumbo a La Paz. Desde ese momento recibieron el respaldo de diferentes sectores que cuestionan el discurso ecologista del gobierno.

Morales intentó varias veces dialogar con los manifestantes enviando más de una decena de sus ministros en diferentes regiones a los largo del trayecto, que de llegar a La Paz completaría 602 kilómetros. Sin embargo, ningún intento logró frenar la marcha.

La intervención la semana pasada a la protesta de policías en la región de Yucumo, a unos 300 kilómetros al norte de La Paz, agravó la situación y generó la molestia de diferentes sectores.

Unos 400 policías desactivaron violentamente la protesta, en la que participaban mujeres embarazadas y niños.

Morales declaró no haber dado la orden para que la protesta fuera reprimida violentamente, pidió disculpas y anunció la suspensión temporal del proyecto.

Tras la intervención policial a los indígenas, el gobierno izquierdista atravesó por una crisis interna que provocó la renuncia de dos ministros de su gabinete.