Asunción. Campesinos intentaron quemar este martes una plantación de soja en el norte de Paraguay en reclamo de tierras, una acción que amenaza la seguridad rural mientras avanza la cosecha en el cuarto exportador mundial de la oleaginosa.

Autoridades informaron que labriegos organizados en la Liga Nacional de Carperos ingresaron momentaneamente a cinco haciendas el lunes y un propietario denunció que en la madrugada de este martes intentaron quemar un campo de soja en etapa de cosecha en el departamento San Pedro, uno de los más pobres del país a unos 200 kilómetros de Asunción.

Paraguay espera una cosecha récord de 7,5 millones de toneladas en el ciclo 2010/2011 similar a la de la campaña agrícola anterior, que impulsó una expansión económica sin precedentes.

El ministerio del Interior, que envió refuerzos policiales a la región, dijo que dos propiedades fueron invadidas el martes y que otras cuatro desalojadas en la víspera siguen amenazadas. Un policía fue herido durante un desalojo.

"La policía nacional va a seguir de acuerdo al protocolo de actuación y con toda la firmeza necesaria reafirmando el estado de derecho en el que vivimos", dijo en rueda de prensa el viceministro del Seguridad Interna, Carmelo Caballero.

San Pedro alberga menos del 10% de la producción de la oleaginosa y los agricultores esperan que las invasiones no se extiendan hacia las regiones sojeras del sureste del territorio, aunque siguen con atención los sucesos según un portavoz del sector.

El país es también un importante productor de carne vacuna y en la zona en conflicto se encuentran varios establecimientos pecuarios.

Los campesinos exigen tierras para cultivar y reclaman al gobierno del presidente Fernando Lugo acciones más concretas en sus planes de reforma agraria.

El líder del grupo, una organización nueva sin presencia en otros departamentos, fue detenido, acusado de incitar a la violencia.

El conflicto rememora el inicio de una serie de protestas de campesinos organizados a finales del 2008 que elevó la inseguridad en el campo y puso en riesgo la siembra de la soja.

Presión. De acuerdo a lo informado por ABC de Asunción, las últimas presiones de los campesinos del departamento de San Pedro también son aprovechadas en gran parte por los propietarios, quienes piden millonarios montos por sus inmuebles a las autoridades y así dejar los predios.

Un grupo de supuestos sintierras del asentamiento San Pedro Poty ocupó la oficina del Indert en el Norte para agilizar trámites de una propiedad de 450 hectáreas, perteneciente a Rubens da Rocha.

El accionista pide US$3.000 dólares por hectárea, según el documento exhibido por los manifestantes.

"Nos chulean todo, el Indert dice que no existe oferta y el propietario dice que ya presentó. Por eso vinimos a saber la verdad; si no hay solución, vamos a invadir de nuevo la propiedad", expresó el dirigente campesino Ciriaco Arias.