El Cairo.  Manifestantes acudieron nuevamente el domingo a la Plaza Tahrir de El Cairo a fin de expresar su rechazo a los generales que reemplazaron a Hosni Mubarak, en un desafío a la etapa inicial de las primeras elecciones de Egipto tras la revuelta popular.

Las elecciones parlamentarias que empiezan el lunes son los primeros pasos en el calendario del gobernante consejo militar para realizar una transición a un Gobierno civil, ahora prometido para julio.

Pero los manifestantes quieren que el consejo se retire de inmediato y deje el poder a una administración civil interina. También rechazan su decisión de nombrar a Kamal Ganzouri, 78 de años, para que forme el próximo Gabinete.

Otros egipcios que ansían estabilidad luego de una semana de enfrentamientos - que dejaron 42 personas muertas y más de 2.000 heridos - prefieren dejar que los generales controlen la nación por el momento puesto que la turbulencia ha profundizado la crisis económica.

El mariscal de campo Mohamed Hussein Tantawi, jefe del consejo militar, dijo que las fuerzas armadas garantizarían la seguridad en las estaciones de votación y reiteró que los comicios se realizarían según el calendario establecido.

"Estamos en una encrucijada. Hay sólo dos rutas, el éxito de las elecciones que llevarán a Egipto a la seguridad, o enfrentar disturbios peligrosos que nosotros como fuerzas armadas, como parte del pueblo egipcio, no permitiremos", afirmó, en comentarios publicados por el diario estatal Al-Ahram.

Los generales han recibido el apoyo tácito de los islamistas, ansiosos de que nada afecte los dos días de votaciones en la primera de tres rondas electorales en las que se espera que reciban un fuerte respaldo público.

Basam Sharaf, uno de los manifestantes fuera del Parlamento, dijo que el rechazo a Ganzouri no se basaba en su edad, sino en las políticas que aplicó cuando fue primer ministro para el Gobierno de Mubarak entre 1996 y 1999.

"Dos tercios de los ministros que Ganzouri nombró en esa época ahora están en la cárcel de Tora", dijo, en referencia a funcionarios de la era de Mubarak acusados de corrupción y otras ofensas que fueron sometidos a juicio luego de la revuelta en febrero.

Alarmados por las nuevas protestas en Egipto, Estados Unidos y la Unión Europea condenaron "la fuerza excesiva" usada por las autoridades militares e instaron a que se acelere la transición a un Gobierno civil.