Madrid, Andina. Las protestas del "movimiento de los indignados" en España, que no dejan de extenderse por el país y ganar participantes, pusieron este viernes al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en una situación delicada.

Después de que la Junta Electoral Central prohibiese en la noche del jueves las manifestaciones para el sábado, jornada de reflexión, y el domingo, día de los comicios municipales y autonómicos, el Ejecutivo tiene que decidir cómo actuar ante las protestas ciudadanas, que en algunas ciudades como Madrid y Barcelona son multitudinarias.

El movimiento, autobautizado como "Toma la plaza", aseguró que pese a la prohibición mantendrá sus campamentos improvisados en muchas ciudades de España, entre ellas la capital, donde la Puerta del Sol se ha convertido en epicentro de las protestas.

"El Ministerio del Interior y el gobierno actuarán bien, de manera inteligente; eso es lo que queremos, que se garanticen todos los derechos y se respete una jornada de reflexión, pero no adelantemos acontecimientos", dijo hoy Rodríguez Zapatero en declaraciones a la Cadena Ser.

El jefe del Ejecutivo evitó aclarar si las fuerzas de seguridad intervendrán en las concentraciones para disolverlas. La Justicia estudia "el alcance" de la resolución de la Junta Electoral Central, dijo.

"Si entran a desalojarnos haremos resistencia pasiva; insistimos en que nosotros no hemos hecho ninguna convocatoria ni de manifestación ni de concentración", dijo uno de los portavoces de los acampados en la Puerta del Sol de Madrid, que llamaron a los ciudadanos a acudir allí en la medianoche de hoy para expresar su descontento con un "grito mudo".

Entretanto, el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, abandonó hoy la recta final de la campaña electoral para gestionar la respuesta a las manifestaciones prohibidas del "movimiento de los indignados". Y es que es sobre el Ministerio del Interior sobre el que recae la responsabilidad de hacer cumplir la decisión de la JEC.

El organismo electoral entendió que las movilizaciones en el día de reflexión y en el de los comicios no se ajustan a la Ley Electoral y exceden el "derecho de manifestación garantizado constitucionalmente".

Rodríguez Zapatero volvió hoy a expresar su "gran respeto" por los manifestantes, de los que dijo, él es "el principal interpelado". "¡Cómo no voy a entender a la gente que ha perdido el trabajo, a la gente joven que no encuentra trabajo, que tenga una situación de protesta, de crítica, de desaliento ante el futuro!", manifestó.

Las protestas del "movimiento de los indignados" comenzaron el domingo 15 de mayo y fueron creciendo desde entonces y extendiéndos por toda España. Los manifestantes eran al principio jóvenes principalmente, pero ahora es gente de todas las edades.

Claman contra la clase política, que dicen que no les representa, sobre todo contra el "bipartidismo" de las dos grandes formaciones, el Partido Socialista (PSOE) de Zapatero y el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.

Aseguran que no defienden ninguna ideología y expresan su malestar con el sistema político y con los efectos de la grave crisis económica. Y quieren una reforma de la ley electoral, la eliminación de las candidaturas de políticos imputados en casos de corrupción y la revisión de la financiación de los partidos, entre otras cosas.