Lima. Al menos dos personas murieron y otras 36 resultaron heridas este martes tras un enfrentamiento de mineros con la policía en Perú, en medio de una protesta que empañaría el último tramo del Gobierno del presidente Alan García, que ordenó combatir la minería ilegal en la zona.

La protesta estalló a casi un mes de las elecciones presidenciales y a cinco meses de que García culmine su mandato en Perú, un gran productor de metales y cuya economía registra una de las tasas de crecimiento más altas del mundo.

Las dos víctimas fatales fueron "por proyectil de arma de fuego" tras el choque de 1.000 mineros informales con la policía, cuando se intentaba desbloquear la carretera interoceánica de Madre de Dios, una región remota ubicado al sureste del país, dijo la policía en un comunicado.

El enfrentamiento también dejó 16 civiles y 20 policías heridos por disparos y contusiones, detalló la fuerza.

En una operación sin precedentes, infantes de la Marina y la policía comenzaron hace casi dos semanas a destruir docenas de dragas de mineros ilegales que remueven el lecho del río Inambari y contaminan y matan peces en la zona, que alberga dos de las mayores reservas naturales de Perú.

En la región de Madre de Dios, mineros informales extraen oro del río dejando una gran contaminación por el uso del mercurio para obtener el metal precioso, según el Gobierno.

El choque con los pobladores se produce en momentos en que el gobierno intenta detener la actuación de mineros que operan sin licencias medioambientales en Madre de Dios, cuyos pobladores viven principalmente de la extracción de oro.

En 2010, seis personas murieron durante un paro de mineros informales contra leyes que excluyeron zonas de Madre de Dios aptas para la minería y prohibieron el uso de dragas.

Víctimas pueden aumentar. Según un dirigente de los mineros informales de Madre de Dios, el número de víctimas sería mayor.

"Nosotros tenemos información de que los muertos son cuatro tras el enfrentamiento con la policía", dijo a Reuters José Luis Quequejena, asesor de la Federación de Mineros Informales de Madre de Dios (Fedemin), en una conversación telefónica.

En la noche, un comunicado de la federación ratificó los cuatro muertos y dijo que la protesta continuará hasta que el Gobierno derogue leyes contra la minería en la zona.

La protesta se produjo pese a que el ministro del Ambiente, Antonio Brack, dijo el martes que el gobierno suspendió la intervención de los militares para destruir las dragas, luego de recibir la promesa de los dirigentes mineros de la zona amazónica de formalizar sus actividades en un plazo de un año.

La minería informal en Madre de Dios, fronteriza con Brasil y Bolivia, ya ha devastado 18.000 hectáreas de bosques y puede hacer desaparecer miles más en la selva amazónica, uno de los pulmones más grandes del planeta.

Muchos de los mineros han llegado a Madre de Dios atraídos por una fiebre del oro, cuyo precio ronda los US$1.432 la onza por dudas sobre la recuperación de la economía global y la incertidumbre generada por la crisis en el mundo árabe.

La explotación de la riqueza natural peruana suele despertar choques entre el Gobierno y las comunidades.

En junio del 2009, los planes del gobierno de abrir tierras a perforaciones petroleras, mineras y a la explotación forestal desencadenaron protestas por parte de indígenas amazónicos, en las que murieron más de 30 personas, entre policías y nativos.

Esa protesta fue la más dura que encaró el gobierno de García, quien tuvo que remover parte de su gabinete de ministros y derogar leyes que afectaban a los amazónicos.