Atenas/Madrid. Manifestantes se enfrentaron el miércoles con la policía en las calles de Atenas y Madrid, en un resurgimiento del enojo popular por nuevas medidas de austeridad impuestas en dos de las economías más vulnerables de la zona euro.

En algunas de las confrontaciones más violentas, la policía griega lanzó gases lacrimógenos a manifestantes encapuchados que arrojaron bombas molotov mientras miles de personas se congregaban en la protesta más grande del país en más de un año.

Los disturbios griegos se produjeron luego de que unas 70.000 personas marcharan al Parlamento gritando "No nos someteremos a la troika (de prestamistas)", y "¡UE y FMI, fuera!", en alusión a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional, en medio de una huelga general contra una nueva serie de recortes que exigen los acreedores extranjeros.

"Ya no podemos soportar más, nos estamos desangrando. No podemos criar a nuestros hijos así", dijo Dina Kokou, maestra de 54 años y madre de cuatro que vive con 1.000 euros (US$1.250) mensuales.

En Madrid, el primer ministro Mariano Rajoy enfrentó violencia en las calles de la capital y crecientes rumores de secesión en Cataluña, mientras se acerca con cautela cada vez más a pedir un rescate a Europa, consciente de que una acción de ese tipo le ha costado el puesto a otros líderes europeos.

En público, Rajoy ha estado resistiendo las exigencias de avanzar más rápidamente hacia el pedido de asistencia, pero detrás de escena está reuniendo las piezas para cumplir con las estrictas condiciones que acompañarán a los fondos de rescate.

Rajoy presentará el jueves un ajustado presupuesto 2013, con el fin de enviar un mensaje de que España está haciendo su tarea de reducir el déficit pese a la recesión y el 25% de desempleo que padece el país.

Rajoy presentará el jueves un ajustado presupuesto 2013, con el fin de enviar un mensaje de que España está haciendo su tarea de reducir el déficit pese a la recesión y el 25% de desempleo que padece el país.

Madrid parece encaminado a fracasar en su meta de déficit público del 6,3% del producto interno bruto este año, y el banco central dijo que la economía seguía contrayéndose duramente en el tercer trimestre.

Rajoy está enfrentando una intensa presión de los políticos de la zona euro para que tome medidas más duras, particularmente el congelamiento de las pensiones.

El viernes, Moody's publicará su última revisión de la calificación crediticia de España, posiblemente con un duro descenso para el estado de deuda de la nación.

El mismo día, una auditoría independiente de los bancos españoles revelará cuánto dinero necesitará Madrid del paquete de asistencia de 100.000 millones de euros (US$130.000 millones) que Europa ya ha aprobado para las entidades financieras.

De cara al rescate. Rajoy está ocultando gradualmente su reticencia a buscar un rescate soberano para la cuarta economía de la zona euro, una condición para la intervención del Banco Central Europeo en la reducción de sus costos de endeudamiento.

El mandatario español sugirió el miércoles que avanzaría en esa línea si los costos de financiación de la deuda seguían muy altos por demasiado tiempo.

"Puedo asegurarles 100% que pediría ese rescate", dijo Rajoy a Wall Street Journal.

El manejo del gobierno español hacia recortes en los gastos regionales excesivos como parte de sus medidas de austeridad han generado un recrudecimiento del fervor independentista en Cataluña, zona norteña adinerada que genera un quinto de la producción económica de España.

Cataluña necesita un rescate de 5.000 millones de euros de Madrid para cumplir este año con pagos de deuda, pero los catalanes creen que acarrean una porción injustamente muy grande de la carga impositiva del país.

El presidente de Cataluña, Artur Mas, planteó el miércoles la posibilidad de realizar un referéndum sobre la autodeterminación de la región, al día siguiente de anunciar el adelanto de las elecciones en la comunidad autónoma tras el rechazo de Rajoy al pedido de mayor autonomía impositiva.

El Gobierno central dice que el referéndum sería inconstitucional.

Samaras, frente a una importante prueba. Con Rajoy bajo la nueva presión catalana, otro de los mandatarios bajo la lupa en la complicada zona euro es el primer ministro griego, Antonis Samaras, quien enfrentaba el miércoles una importante prueba con una huelga general de 24 horas convocada por los dos principales sindicatos de Grecia.

Los barcos permanecían sin zarpar, los museos y monumentos estaban cerrados a los visitantes y los controladores aéreos pararon durante tres horas.

El servicio de trenes y vuelos fue suspendido, las oficinas públicas y los comercios estaban cerrados y los hospitales brindaban un servicio reducido como parte de la huelga general.

Gran parte de la molestia de los sindicatos se debe al recorte del gasto valorado en casi 12.000 millones de euros (unos US$16.000 millones) durante los próximos dos años que Grecia ha prometido a la UE y al FMI en un esfuerzo para asegurarse su próximo tramo de ayuda.

Se espera que el grueso de los recortes salga de reducir los salarios, pensiones y beneficios del estado del bienestar, arrojando una nueva oleada de miseria sobre los griegos, que dicen que las repetidas medidas de austeridad los han llevado al límite y han fracasado en mejorar el país.

"No podemos simplemente quedarnos sentados y no hacer nada mientras la troika y el Gobierno destruyen nuestras vidas", dijo Dimitra Kontouli, empleada de 49 años del Gobierno local cuyo salario fue recortado a 1.100 euros mensuales desde 1.600 euros previos. "Mi esposo ha perdido el trabajo", agregó.

Los sindicatos argumentan que Grecia debería mantenerse en la zona euro pero cesando el pago de parte de su deuda y cambiar la receta actual de austeridad a favor de mayores impuestos sobre los ricos y esfuerzos por capturar a los grandes evasores.

Pero dado que Grecia está enfrentándose a la bancarrota y a una potencial salida de la zona euro si no recibe más ayuda, el gobierno de Samaras no tiene más opción que sacar adelante las medidas impopulares, que también han expuesto fisuras en su frágil coalición.