La Defensoría de Formosa solicitó la urgente intervención de la Cancillería argentina, ya que considera que las autoridades paraguayas están violando acuerdos internacionales y “afectan derechos colectivos”.

En la nota, la institución de la provincia vecina asegura que el supuesto canal irregular genera problemas en la distribución equitativa de las aguas del río Pilcomayo.

Las poblaciones afectadas son las zonas formoseñas de María Cristina, Santa Teresa, Campo del Hacha y San Miguel, entre otras localidades que utilizan el curso hídrico para su consumo y actividades productivas, según la denuncia.

El defensor José Leonardo Gialluca reclama al canciller Héctor Timerman “las acciones necesarias ante los foros y fueros que correspondan a fin de que se suspenda de manera inmediata la construcción del citado canal”.

La autoridad del vecino país incluso menciona que hay tomas fotográficas satelitales sobre la zona donde se realizan los trabajos, que -en caso de culminar- se tendría un canal de 1.100 metros de longitud, con una profundidad de dos metros y un ancho de ocho metros aproximadamente, de acuerdo a un informe técnico de la Defensoría.

La nota no menciona, sin embargo, el lugar donde se estarían realizando los trabajos.

“Existen acuerdos internacionales suscriptos entre la Argentina y el Paraguay, en los cuales se ha establecido, claramente, que para la realización de toda obra que afecte la igual distribución de las aguas del Pilcomayo debe, previamente, formularse una comunicación fehaciente al Estado cofirmante del tratado a fin de que se realicen los estudios correspondientes”, insistió Gialluca.

El representante de la provincia de Formosa señala que las autoridades paraguayas nunca realizaron consulta alguna.

La obra va en detrimento de decenas de miles de formoseños que “cuentan con el importante recurso hídrico para su subsistencia”, argumenta.

Según la propia Defensoría, la nota de denuncia igualmente fue remitida al Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay, a fin de que “aborde y solucione esta cuestión para evitar dispendios jurisdiccionales inútiles con nuestro país”.

No es la primera vez que Paraguay y Argentina tienen impasses por la distribución de las aguas del río Pilcomayo, que constituye una frontera natural entre ambos países.

En setiembre del 2010, fue Paraguay quien acusó al vecino país de desviar el curso del cauce y violentar acuerdos internacionales.