Ministro de Seguridad salvadoreño, David Munguía Payés, aseguró a El Heraldo, presente en El Salvador, que se programarán nuevas reuniones con autoridades hondureñas para darle seguimiento al pacto de paz que se impulsa entre las pandillas.

El interés del gobierno hondureño por instaurar un acuerdo de paz entre pandillas, como sucede en El Salvador, es firme.

Autoridades de la Secretaría de Seguridad regresarán a este país para continuar recibiendo información sobre este proceso inédito en la región y ponerlo en práctica.

La semana pasada, funcionarios de Seguridad de Honduras, como el ministro Pompeyo Bonilla y el director de la Policía Nacional, Juan Carlos Bonilla, se reunieron con sus pares salvadoreños para conocer la metodología del cese de agresión entre los Salvatrucha y 18, entre otros temas abordados.

“Quedaron satisfechos, la delegación hondureña, y quedaron en seguir platicando con nosotros y observando la evolución que estamos teniendo nosotros, una próxima visita no está programada, pero sí la vamos a tener”, dijo el ministro de Seguridad de El Salvador, David Munguía Payés.

El funcionario aseguró a El Heraldo, presente en El Salvador, que su gobierno está anuente a que otros países del área repliquen el acuerdo, ya que esto significa reducción de la criminalidad en Centroamérica.

“Lo veo muy bien, a nosotros nos ha gustado siempre compartir nuestras experiencias, sobre todo de experiencias que están dando resultados; anterior a esto la gente hablaba de forma etérea, había compromisos, pero los resultados no se venían”, expreso Munguía.

Una vez que las autoridades hondureñas tengan todos los elementos de juicio sobre la tregua de pandillas, estarán en la capacidad de definir la estructuración de un plan para lograr una conciliación entre las pandillas en el país.

El ministro Munguía explicó que la realidad de las pandillas de El Salvador es diferente a la de Honduras, porque mientras en esta nación este tipo de agrupaciones criminales confrontan a las bandas de narcotraficantes, en el territorio nacional son usadas por los narcos para que cometan una serie de delitos.

Las delegaciones de Honduras y El Salvador valoraron estos puntos y “con estos matices les hemos dado nuestras recomendaciones”, aseguró el funcionario.

Nosotros estamos claros en que el problema de las pandillas de El Salvador es mucho más fuerte, tiene más incidencia en el crimen que como lo tiene en Honduras o en Guatemala, donde el narcotráfico ha incursionado y está controlando territorio, pero aquí en El Salvador los narcos no controlan, ahí están las pandillas.

Acuerdo de paz. El 9 de marzo pasado, la Mara Salvatrucha y la Pandilla 18 de El Salvador dieron a conocer que había una suspensión de las agresiones, es decir, un acuerdo para que ambas bandos no se mataran entre sí y otro tipo de medidas.

Este trato, nunca antes visto en este país, se logró gracias a la intervención de mediadores como el exguerillero Saúl Mijango y monseñor Fabio Colindres.

El acuerdo también contempla la prohibición de reclutamiento forzoso, no imposición de nuevas extorsiones ni matanzas de familiares de pandilleros, por ejemplo.

Los mareros han pedido mejoramiento de las cárceles donde están recluidos y oportunidades de trabajo, pero aseguran que para ello se requiere que el gobierno se siente con ellos a dialogar, lo que no ha sucedido.

“Algunas personas critican la forma no ortodoxa de combatir la delincuencia, pero en otras naciones se ponían en práctica, como en Estados Unidos, y lo único es que no lo daban a conocer. Nosotros sabemos que no tenemos la fórmula completa, estamos en el camino con estas experiencias, pero creo que vamos bien”, remarcó el ministro.

La Secretaría de Justicia y Seguridad Pública reporta que el promedio de muertes diarias era de unas 20 en julio del año pasado y que en julio de este año el promedio al día de homicidios es de unos 6.

La tasa de homicidios en 2011 en El Salvador cerró en 63 por cada 100 mil habitantes y en la actualidad se ha reducido a 23, lo que representa una merma de un 70 por ciento.

En el caso de Honduras, la tasa de homicidios es de 88 por cada 100 mil habitantes y hay un promedio de 18 muertes violentas por día.

El ministro Munguía aseguró que “sin el acuerdo de paz entre las pandillas no se hubiese logrado” la baja en las muertes violentas.

Indicó que en otros países como Estados Unidos se han puesto en práctica medidas de este tipo, pero que no se divulgaban, pero ahora que se dio a conocer, organizaciones de esa nación se han interesado en conocer más del proceso.

Sin participación. Mientras tanto, el director de la Policía Nacional, Francisco Salinas, aseguró que “el gobierno no ha tenido ninguna participación en esta tregua, más que de facilitador; la Policía mucho menos, entonces nos toca cumplir la misión constitucional que es combatir el delito en cualquiera de sus expresiones y las pandillas es una de sus expresiones, por lo tanto, tenemos la obligación de combatirlas de acuerdo a la ley”, dijo.

Prometen cambio. Los pandilleros aseguran que han tenido un cambio de actitud y que el acuerdo de paz es un mecanismo en el que buscan una inclusión en la sociedad.

Un marero salvadoreño como Jefry Corvera, alias el “Liro Cranqui”, de la pandilla 18, conversó con El Heraldo y comentó que “nuestra mentalidad es otra, muy diferente a como pensábamos, hemos reflexionado sobre los golpes que hemos recibido, vamos aprendiendo”, aseveró.

Corvera se encuentra recluido en el centro penal de Quetzaltepeque, por el delito de homicidio agravado, por lo cual se le condenó a 23 años en la cárcel.

“Fuimos el problema, pero hoy queremos ser la solución”, reflexiona el joven de 23 años que lleva el cuello lleno de tatuajes.

Aseguró que dentro de la pandilla 18 hay voluntad de cambiar y que “Dios va guiando este proceso”.

Para Josué Salvador, otro integrante de la 18 a quien apodan “Bad Boy” , también preso en la cárcel de Quetzaltepeque, la paz total entre pandillas “no se logrará de un día para otro”, pero en la medida que la estrategia tenga apoyo se podrá consolidar.

“Nosotros nos estamos comprometiendo de por vida, porque queremos la paz y la seguridad”, acotó.

La negociación para los acuerdos de paz la han dirigido en su mayoría cabecillas de la 18 y la 13 que se encuentran en distintas prisiones.

En El Salvador se calcula que existen unos 70 mil miembros de pandillas, más otra cantidad de simpatizantes, mientras que en Honduras se estima que la cifra de integrantes es de unos 60 mil.

Según información proporcionada a El Heraldo por parte de pandilleros de la 18, mareros de Honduras han entrado en conversación con ellos para conocer en qué consiste el proceso de paz y saber si se puede poner en práctica en el país.

Para algunos críticos, la reducción de las muertes violentas en El Salvador se debe a que ha crecido el número de desaparecidos, es decir, personas que son asesinadas por pandilleros y son enterradas en sitios secretos.

La Secretaría de Justicia y Seguridad Pública rechazó este señalamiento al asegurar que la cifra de desapariciones actual es la misma que la del año pasado.

Esta entidad considera que el 60% de las desapariciones en El Salvador son temporales, pero que esto no se ve reflejado porque no se reporta cuando regresan a sus hogares.