Rio de Janeiro. Un nuevo proyecto de ley en el Congreso de Brasil está opacando los recientes avances en la protección de la Amazonía, generando temores a que la mayor selva del mundo quede más vulnerable a la destrucción por parte de agricultores y granjeros.

La destrucción de la selva, vital regulador del clima mundial debido a sus grandes reservas de carbono y generador de biodiversidad, se produce mayormente por agricultores que despejan el Amazonas para sus cultivos y ganado.

Apoyados por una poderosa campaña de productores agrícolas, los cambios al Código Forestal de 1965 podrían permitir el traslado de las medidas para proteger la selva desde la instancia federal a la estatal, algo que según ecologistas daría paso a estándares menos estrictos.

La ley también otorgaría amnistía a aquellos multados por violaciones al actual código hasta el 2008 y reducirá de forma significativa la cantidad de tierras que los propietarios deben preservar como selva.

La legislación, que podría ser un dolor de cabeza para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva o para su sucesor tras las elecciones de octubre, fue aprobada sin mayores problemas por una comisión especial del Congreso este mes.

Se espera que sea sometida a votación por el pleno del Parlamento este año, probablemente tras las elecciones, en las que Lula no se presenta para un tercer mandato consecutivo.

"Será una enorme vergüenza para quien asuma la presidencia", dijo Fabio Scarano, director ejecutivo de Conservation International Brazil.

"Desde el punto de vista medioambiental, es un desastre a partir de lo que nos dice la ciencia, y desde el punto de vista agrícola también es un desastre. El agua que usan para la irrigación es el agua protegida por estas mismas reservas. Todas las partes pierden", agregó Scarano.

Los que respaldan el proyecto sostienen que haría más competitivo al sector agrícola brasileño, al dar a los agricultores más acceso a tierra productiva.

Apuntan a una moratoria de cinco años sobre nuevas deforestaciones en el proyecto de ley como evidencia de que no será el anuncio de una nueva era de destrucción.

"La ley permite que los estados regularicen sus tierras. En áreas que están produciendo y que fueron deforestadas, los estados pueden permitir que sigan produciendo", dijo Assuero Doca Veronez, director de la comisión de medioambiente de la Confederación de Agricultura y Ganado de Brasil.

"La ley de ningún modo debilita la protección medioambiental en el sentido de permitir nuevas deforestaciones", agregó.

¿Alentando la impunidad? Productores dicen que las reglas de protección más estrictas han dejado a muchos operando fuera de la ley a través de los años, pese a que no hayan deforestado por sí mismos.

"El código forestal propuesto es muy peligroso porque crea la expectativa de que siempre vas a tener estas amnistías, de modo que la gente pueda salirse con la suya al romper la ley", dijo Philip Fearnside, ecologista del Instituto Nacional para la Investigación en el Amazonas.

El intenso debate entre ecologistas y los intereses agrícolas en la mayor economía de Latinoamérica tiene lugar en momentos en que la destrucción amazónica está en declive.

Datos satelitales preliminares divulgados la semana pasada mostraron que la deforestación amazónica cayó en un 47% entre agosto de 2009 y mayo de este año.

Eso sigue a una reducción confirmada del 42% en el período 2008-2009, a 7.464 kilómetros cuadrados.

Los simpatizantes de la reforma afirman que eso muestra que la selva está bien sin protección adicional.

Pero un aumento de los precios de materias primas mientras la economía mundial se recupera podría impulsar fácilmente más deforestación, en la medida en que los agricultores abren más espacios, alertó Fearnside.

"No son cosas que puedas esperar que duren para siempre. La economía global se va a recuperar", manifestó