El canciller de Ecuador dijo, al anunciar la decisión de conceder el asilo al fundador de WikiLeaks, que existen riesgos para la seguridad del australiano por las revelaciones que hizo en la página web.

También denunció intimidación del gobierno del Reino Unido, que ya advirtió que no le concederá un salvoconducto a Julian Assange para salir del país porque su “obligación es extraditarlo a Suecia”.

Así las cosas, Assange está atrapado en la embajada ecuatoriana en Londres, pues no existe ninguna forma de llegar a uno de los cinco aeropuertos londinenses sin ponerse en riesgo. Al salir de la delegación diplomática, el fundador de WikiLeaks estaría en suelo británico y podría ser detenido en cualquier momento.

Según el periódico The Guardian, el gobierno británico le envió al ecuatoriano una carta en la que deja claro que hay una ley en el Reino Unido, de 1987, que “nos permite tomar acciones para detener a Assange en el edificio de la embajada. Esperamos sinceramente que no llegemos a ese punto, pero si no se puede resolver el asunto esta una opción abierta para nosotros”.

Explica el periodista Carl Gardner de The Guardian que efectivamente la Ley de 1987 les da a las autoridades la facultad de retirar el reconocimiento a las instalaciones diplomáticas, “el secretario de Estado (ministro del Foreign Oficce) puede retirar el estado diplomático de la embajada y la policía tendría libertad para hacer el arresto”.

Según revelaron fuentes diplomática en Quito al periódico The New York Times, Quito está buscando una solución intermedia que le permita a Assange permanecer de manera indefinida en su sede diplomática con alguna protección especial.

Sin embargo, explica el periódico británico, que esta decisión tampoco sería tan fácil, pues iría en contra del derecho internacional, ya que el artículo 22 de la Convención de Viena, seña que “los locales de una misión diplomática son inviolables. Los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión”.

“El estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad”.

Según revelaron fuentes diplomática en Quito al periódico The New York Times, Quito está buscando una solución intermedia que le permita a Assange permanecer de manera indefinida en su sede diplomática con alguna protección especial.