El presidente ruso denunció que los supuestos encuentros de Trump con "prostitutas" en un hotel de Moscú son un intento de organizar "un Maidán" para deslegitimar su "convincente" victoria.

Para el Kremlin, el "Maidán" (golpe de estado), las movilizaciones que, desde la plaza de ese nombre en Kiev, llevaron al derrocamiento del presidente ucraniano y prorruso, Víctor Yanukovich, a finales de 2013, fue un golpe de estado con pleno apoyo de Occidente y la presencia, publicitada y registrada, de la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland.

Según Rusia, ese movimiento terminó instalando en el gobierno ucraniano grupos de antiguos colaboracionistas con el nazismo. Definir como un "Maidán" contra Trump las acusaciones por sus supuestos encuentros en Rusia con "prostitutas" es un insulto de alto voltaje, dirigido tanto al público ruso como al extranjero.

Putin ha confirmado que Trump viajó a Moscú, pero cuando realizó su visita "no era un político; nosotros no sabíamos siquiera de sus ambiciones políticas". "Era solo un hombre de negocios, una de las personas más ricas de EE.UU. ¿Acaso alguien cree que los servicios de seguridad persiguen a cada multimillonario estadounidense? Por supuesto que no, es solo un completo absurdo", ha sintetizado. El presidente ruso ha agregado que los que fabricaron el informe comprometedor contra Trump son "peores que las prostitutas".

El jefe del Estado ruso ha advertido que los métodos de lucha utilizados en contra de Trump reflejan el significativo nivel de degradación de las élites políticas en Occidente. Asimismo, Putin ha afirmado que se trata de "un caso único, sin precedentes". "Tengo grandes esperanzas de que prevalezca el sentido común", ha agregado.

A su vez, Putin criticó al presidente saliente, Barack Obama, por no saber marcharse, en alusión a la última andanada de sanciones contra el Kremlin y aseguró que en Estados Unidos continúa "la agria lucha política", pese a que las elecciones presidenciales terminaron "con la convincente victoria del señor Trump".

El líder ruso subrayó que el segundo objetivo es "atar de pies y manos al recién elegido presidente cuando intente cumplir las promesas que le hizo al pueblo norteamericano durante la campaña electoral, tanto dentro del país como en la arena internacional".

* Con información de Télam y Russia Today.