Moscú. Vladimir Putin declaró su victoria en las elecciones presidenciales de Rusia este domingo y con lágrimas en las mejillas dijo que se trataba de un punto de inflexión histórico que impide que el país cayera en manos de enemigos que trataban de usurpar el poder.

Los opositores al primer ministro dijeron que hubo fraude generalizado en las elecciones del domingo, se negaron a reconocer los resultados y prometieron continuar con las mayores protestas desde que Putin subió al poder hace 12 años.

Pero el ex espía de la KGB se mostró triunfante e inusualmente emocionado después de que los resultados parciales le dieran un triunfo de cerca de un 60 por ciento, con el que regresaría al Kremlin tras cuatro años como primer ministro.

"Os prometí que ganaríamos. Hemos ganado. Gloria a Rusia", dijo Putin a decenas de miles de simpatizantes durante la noche en un mitin a metros de los muros rojos del Kremlin y en compañía del presidente saliente, Dmitry Medvedev.

Denunciado intentos para "destruir al Estado ruso y usurpar el poder", declaró: "El pueblo ruso ha mostrado hoy que esos escenarios no tendrán éxito en nuestra tierra (...) ¡No pasarán!".

Fue un discurso desafiante e iracundo en el que Putin, de 59 años, emitió una clara advertencia contra los manifestantes principalmente de la clase media que han organizado enormes protestas en Moscú y otras grandes ciudades desde una controvertida elecciones parlamentarias del 4 de diciembre.

Su rival más cercano, el líder del Partido Comunista, Gennady Zyuganov, obtuvo sólo cerca de un 18 por ciento de los votos, según resultados en urnas y una encuestadora que ha mostrado ser fiable en el pasado.

Zyuganov dijo que su partido no reconocerá los resultados oficiales y calificó los comicios de "ilegítimos, deshonestos y no transparentes". El líder liberal Vladimir Ryzhkov también se negó a reconocer el resultado.

Más protestas. Los organizadores de las protestas anti Putin, que lo presentan como un líder autocrático cuyo regreso al poder frustrará cualquier esperanza de reformas políticas y económicas en Rusia, dijeron que reanudarían sus protestas el lunes.

"La base social de las protestas va a crecer y Putin y su equipo hicieron todo mal para permitir que esto suceda. Realmente nos ayudó", comentó el periodista Sergei Parkhomenko, uno de los líderes del movimiento opositor.

"Está forzando las cosas a un punto de quiebre. Nos está declarando la guerra. Como resultado, la base de aversión a él está creciendo", añadió.

Pese a la creciente oposición, principalmente entre jóvenes profesionales bien educados y relativamente prósperos en grandes ciudades, el apoyo a Putin sigue siendo alto en las provincias y su victoria no estaba en duda.

El mayor desafío para Putin, acreditado por muchos rusos con el mérito de haber reconstruido la imagen del país y la supervisión de un auge económico, era ganar en la primera ronda.

Cuando el líder ruso asuma su nuevo mandato presidencial en mayo, probablemente revertirá su discurso combativo contra Occidente - una marca característica de su primer mandato presidencial y su campaña electoral - y el domingo sonó lejos de ser conciliador con manifestantes que cuestionan sus credenciales democráticas y la legitimidad de dos elecciones.

Los economistas afirman que dos pruebas clave será lo lejos que esté dispuesto a llegar en la reforma de una economía fuertemente dependiente en la exportación de energía y advierten que las promesas de gastos de su campaña populista podrían jugar en su contra.

Putin se ha mantenido como el líder dominante y el político más popular de Rusia desde que dio un paso a un lado en 2008 para dejar espacio para su aliado, Medvedev, debido a que la Constitución le prohibía presentarse a la presidencia por un tercer mandato consecutivo.