Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, denunció que es víctima de una conspiración y señaló que entre los policías sublevados vio infiltrados afines al ex presidente Lucio Gutiérrez. Además, advirtió que los responsables de la movilización serán sancionadas y puntualizó que no negociará mientras permanezca retenido por los manifestantes.

Desde el hospital de la Policía Nacional a la televisión oficialista, el mandatario dijo respecto a la movilización que “esto no es sólo un problema de la ley, esto es una conspiración mucho más profunda que ha venido intentándose una y otra vez”.

Agregó que “Yo vi infiltrados gutierristas, gente que no era de policía nacional azuzando, agrediendo”.

Y puntualizó que “los cabecillas de esta barbaridad tendrán que ser sancionados”.

"El operativo de rescate al presidente de parte de fuerzas especiales está listo hace rato", dijo Correa

Consultado sobre si se sentía secuestrado en el recinto de salud, Correa respondió que “por supuesto, a mí no me han permitido salir… han tenido rodeado todas las salidas. En realidad en las primeras horas no podía salir porque tenía suero y porque me estaban tratando la pierna, pero hace algunas horas estoy listo para salir, pero no he podido porque no me han despejado la salida”.

Reafirmando su posición de que se sancionará a los culpables de la sublevación policía advirtió que “esto no va a caer en impunidad, esto tiene que cambiar señores”.

En cuanto a la posibilidad de negociar con los uniformados movilizados, puntualizó que no lo hará de ninguna manera. Enfatizó que en la situación actual, “olvídese de cualquier acuerdo, cualquier diálogo. Las personas que han venido a verme muy corteses, muy amables, me ha dicho: `pero podemos dialogar´ y hasta ahora están cerradas las puertas. Cuando salga de aquí señores, con todo gusto nos comunicamos y compartimos, y podemos reunirnos, incluso con sus familias, para escuchar todos los problemas de la policía”.

Sin embargo añadió que mientras se mantenga este hecho “no hay nada que dialogar, no hay nada que acordar”.

Correa explicó que “el operativo de rescate al presidente de parte de fuerzas especiales está listo hace rato, no he querido dar esa autorización para evitar pérdidas de vidas humanas y para esperar que estos insensatos recapaciten”.

Frente a la pregunta de si su salud está garantizada, respondió: “nada está garantizado” y puntualizó que “aquí salgo como presidente o me sacan como cadáver”.