El mandatario Rafael Correa enfatizó este martes que mantiene la demanda por injurias calumniosas contra El Universo, tres de sus directivos y el ex editor de Opinión, Emilio Palacio, pese a que este último renunció el 7 de julio para que la querella contra los dos primeros sea retirada.

Correa aseguró que “nadie ha pedido la renuncia” a Palacio y que lo que se pidió al medio de comunicación fue “que se rectifique la mentira que bajo el disfraz de opinión se publicó”.

“Este problema se acababa si EL UNIVERSO rectificaba su evidente mentira. Ahora seguimos el juicio”, remarcó.

El mandatario presentó la demanda porque dice sentirse injuriado en el artículo de opinión ‘No a las mentiras’, de autoría de Palacio, que salió en la edición del 6 de febrero del 2011. Pide una indemnización total de $ 80 millones y tres años de cárcel para los imputados en el proceso.

El periodista presentó su renuncia irrevocable a la empresa el pasado 7 de julio, tras más de una década de labores.

En la carta manifiesta: “El presidente pide una rectificación al Diario y a sus directivos. Con eso, entiendo, se refiere a mi separación completa del Diario.... Espero que esta renuncia dé lugar a que el presidente en efecto retire su querella contra El Universo y contra los señores Carlos, César y Nicolás Pérez”.

El jefe de Estado señaló este miércoles que este diario no corrige la mentira –según él– publicada a través de la citada columna de opinión “por prepotencia”.

Por ello afirmó que él ha tomado la decisión “de combatir a estos sicarios de tinta”. Dijo que ese es el mejor legado que puede dejar a las futuras generaciones, “así me cueste mi próxima elección”.

El presidente de la República hizo estas declaraciones en el acostumbrado conversatorio con la prensa que mantiene los martes cuando cumple actividades en Guayaquil.

Parte de su intervención se centró en cuestionar a “cierta prensa” por haber intentado boicotear, según él, la elección de fiscal general solo porque el candidato más opcionado, el embajador Galo Chiriboga, es su amigo.

También defendió algunos principios que a su criterio debe poseer el proyecto de Ley de Comunicación, como la responsabilidad ulterior, aunque aclaró que él no lo conoce.