El presidente de Ecuador, Rafael Correa, insistió en desafiar al ex mandatario colombiano Alvaro Uribe a someterse, los dos, a un detector de mentiras para probar las acusaciones cruzadas de vínculos con la guerrilla y con los paramilitares, respectivamente.

“Nunca leo ninguno de sus tweets. Pero lo repito: yo me someto a todos los polígrafos para ver si tengo algo que ver con las FARC, siempre que Álvaro Uribe lo haga para demostrar que no tiene nada que ver con los paramilitares”, remarcó Correa.

Durante la rueda de prensa que compartió con su par de Colombia, Juan Manuel Santos, sucesor de Uribe, Correa advirtió que "en la vida de los pueblos, como en la de las personas, no se puede corregir el pasado", y aclaró que Ecuador "no va a olvidar el pasado, pero va a mirar hacia el futuro".

Los recelos de Correa con Uribe vienen de la decisión de la ex administración colombiana de bombardear un campamento de las FARC ubicado del lado ecuatoriano, en marzo del 2008, hecho que llevó a la ruptura de las relaciones bilaterales.

Ese ataque -en el que murieron 26 personas- fue siempre reivindicado por Uribe como una acción por la seguridad del Estado.

Santos, ministro de Defensa por entonces, fue enjuiciado en la ciudad de Sucumbíos.

"Se avanzó muy poco con el otro gobierno (el de Uribe). Los que participaron en ese proceso sabían que no había confianza mutua”, destacó Correa, según la estatal agencia Andes.

El fiscal General de Ecuador, Galo Chiriboga, aseguró que el impase legal está “absolutamente superado”. “El ataque de Angostura es un tema que concluyó. Nosotros presentamos nuestra posición fiscal y han sido los jueces los que tomaron la determinación de dejar ahí el tema”, puntualizó.