El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, defendió este domingo su agenda reformista para hacer frente a la profunda crisis que vive el país, mientras en decenas de ciudades de España se celebraban manifestaciones contra los recortes en servicios públicos de salud y educación.

Rajoy anunció que cada viernes en el Consejo de Ministros se seguirían aprobando nuevas medidas "más positivas, necesarias y obligadas que nunca", aunque advirtió que éstas tardarían en cambiar a la situación del país, con una economía en recesión y un sector bancario en el foco de los mercados.

"Cada viernes continuarán las reformas, el que viene también y muy importantes (...) Vamos a seguir gobernando, hacer todo lo necesario para salir de aquí", afirmó en la clausura del congreso de su Partido Popular (PP) en Madrid.

"Estamos trabajando para darle la vuelta a situación. Lo vamos a hacer, pero os digo que va a costar (...) Es una agenda reformista convertida en el punto de partida de la España de mañana", declaró.

Miles de personas se encontraban a la misma hora en las calles protestando por los recortes anunciados en sectores como la salud y la educación, que se espera permitan un ahorro de 7.000 y 3.000 millones de euros respectivamente para lograr el objetivo de reducir drásticamente el déficit en dos años.

Rajoy reconoció que su Gobierno había adoptado medidas que no estaban en su programa electoral, como alzas de impuestos ya aplicadas o las anunciadas para 2013, pero aseguró que no quedaba otra alternativa.

"Entiendo perfectamente a muchas personas que se ven afectadas por las decisiones que tomamos porque soy absolutamente consciente de lo que estamos haciendo", aseguró.

España vive su segunda recesión en tres años, con una tasa de desempleo del 24,4%, y volvió al centro de la crisis de deuda de la zona euro después de que la agencia de calificación S&P redujo su calificación crediticia en dos escalones por la incertidumbre que despierta economía nacional.

Dentro del debate abierto en Europa sobre la necesidad de adoptar medidas de estímulo económico y no sólo de recortes, Rajoy dijo que España apoyaría políticas de crecimiento, pero reiteró también su defensa de la austeridad.

Miles de personas salieron el domingo a las calles de varias ciudades españolas para protestar por los recortes.

Con pancartas como "Con la educación, la sanidad y el trabajo no se juega", jóvenes y jubilados se mezclaban con familias que acudieron a una marcha en la capital desafiando una lluvia intermitente y pese a coincidir con un fin de semana largo debido a dos festivos en Madrid la próxima semana.

Entre gritos contra la banca, Washington o la canciller alemana, Angela Merkel, en la marcha de Madrid se leían otras pancartas como "Educar es invertir, no gastar" y "Recortes en sanidad = crimen legal".

Las manifestaciones se celebran exactamente un mes después de la primera huelga general convocada contra el Gobierno de Rajoy que sacó a las calles a centenares de miles de ciudadanos en toda España en una muestra de rechazo a su reforma laboral.

La jornada de protestas se celebra además dos días antes de las tradicionales marchas del 1 de mayo que podrían ser escenario del anuncio de nuevas medidas de fuerza.