El presidente cubano, Raúl Castro, descartó el fin del sistema político del Partido Comunista de Cuba (PCC), única agrupación autorizada en el país, a la que definió como una "fuerza dirigente superior".

Castro presidió la jornada de clausura de la Primera Conferencia Nacional del PCC, en la que más de 800 delegados aprobaron los dictámenes de las cuatro comisiones instaladas este sábado en el Palacio de las Convenciones, así como una resolución acerca de los objetivos del trabajo del partido.

"Nuestros adversarios, y hasta algunos que simpatizan con nosotros, se ilusionaron con que la Conferencia consagraría el inicio del desmontaje del sistema político y social conquistado por la revolución a lo largo de más de medio siglo", señaló Castro.

Aunque manifestó su respeto por los sistemas pluripartidistas de otros países, el mandatario advirtió que "renunciar al principio de un solo partido equivaldría sencillamente a legalizar el partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio".

La idea de un partido único como "fuerza dirigente superior" de la sociedad es un "concepto al que jamás renunciaremos", subrayó, según reportaron las agencias de noticias Prensa Latina y DPA.

Aunque prevista en la Constitución como instrumento de gobierno, la Conferencia no había sido celebrada hasta ahora nunca en la historia del castrismo y fue convocada tras el VI Congreso de abril de 2011, en el que se institucionalizó el proceso de "actualización" del modelo económico con la inclusión de elementos de mercado.

La convocatoria generó algunas expectativas con respecto a posibles cambios en el seno del PCC, sobre todo en sectores cercanos a la Iglesia Católica, convertida en un importante actor social en la isla e interlocutor habitual del gobierno, que pide una "actualización" política con mayor participación social.

Sin embargo, Castro ya había advertido en declaraciones anteriores que no debían sostenerse "ilusiones" con respecto al cónclave que terminó este domingo.