La Habana. El presidente cubano, Raúl Castro, no tiene el carisma de su hermano mayor pero siempre fue una voz muy escuchada por el extinto líder cubano, al punto que fue gravitante en la decisión de alinear a la revolución con el socialismo, y además tiene gran influencia en las fuerzas armadas, factor que puede resultar decisivo en cualquier transición política sin la presencia del comandante que gobernó la isla 47 años.

Nacido el 3 de junio de 1931, Raúl es presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba desde el 31 de julio de 2006, primero interinamente, y en forma definitiva a partir del 24 de febrero de 2008. También es el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) desde el 19 de abril de 2011. En ambos cargos sucedió a Fidel.

La mayoría de los historiadores coincide en que Raúl, a diferencia de Fidel, es un marxista convencido desde su juventud y ejerció una importante influencia para que la revolución que tomó el poder en 1959 asumiera el camino del socialismo.

En 1953, Raúl fue uno de los integrantes del Movimiento del 26 de Julio, que atacó el cuartel de Moncada, y como castigo pasó 22 meses en prisión.

Durante su posterior exilio en México participó de los preparativos de la expedición Granma, que desembarcó en Cuba en diciembre de 1956.

Combatiente del ejército rebelde, luchó en la Sierra Maestra, fue nombrado comandante y se le asignó la misión de cruzar la antigua provincia de Oriente, liderando una columna de guerrilleros para abrir el frente este, llamado “Frank País”, hacia el noreste.

En la sierra conoció a quien luego sería su esposa, la guerrillera Vilma Espín, quien dirigió la organización de la mujeres comunistas cubanas hasta su fallecimiento, el 18 de junio de 2007.

Con la revolución triunfante, Raúl pasó formar parte de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, y del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba.

Desde ese momento construyó su imagen como el hombre más leal a Fidel, y se le atribuye la creación de consignas que expresan esa característica, como "Donde sea, como sea y para lo que sea, Comandante en Jefe, ordene" y "¡Fidel, para atrás ni para coger impulso!".