La Habana. El presidente Raúl Castro dijo este domingo que Cuba no será responsable por la posible muerte de un segundo disidente en huelga de hambre ni cederá al "chantaje" de sus enemigos.

El presidente cubano aludía a Guillermo Fariñas, debilitado tras 40 días en huelga de hambre para reclamar la liberación de 26 presos políticos enfermos, una demanda por la que dice estar dispuesto a morir.

"Se está haciendo lo posible por salvarle la vida. Pero si no modifica su actitud autodestructiva, será responsable, junto a sus patrocinadores, del desenlace que tampoco deseamos", dijo Castro durante un congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Fariñas comenzó su huelga de hambre el 24 de febrero, días después de la muerte del preso político Orlando Zapata luego de 85 días de ayuno.

El presidente cubano dijo que tanto Fariñas como Zapata eran delincuentes comunes instigados por Estados Unidos y por algunas naciones de la Unión Europea.

"No cederemos jamás al chantaje de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase", dijo Castro, que cambió el domingo su uniforme de general por una chaqueta de traje azul y camisa blanca sin corbata.

La muerte de Zapata y la huelga de Fariñas deterioraron las relaciones con la administración del presidente estadounidense Barack Obama y Europa.

Una reunión con la Unión Europea programada para esta semana fue suspendida.

Fariñas, un psicólogo de 48 años, colapsó el 11 de marzo y está internado desde entonces en un hospital público en Santa Clara, su ciudad 270 kilómetros al este de La Habana.

Aunque recibe alimentos por vía intravenosa, sus familiares dicen que ha perdido más de 13 kilos de peso.

Su portavoz Licete Zamora dijo este domingo que el disidente estaba somnoliento y debilitado.

"Al Gobierno de Cuba no le importa vida de Fariñas, no le importó la de Zapata, ni la de los presos políticos", dijo a Reuters por teléfono.

"La cuestión es humanitaria. Si (el gobierno) no se le da una respuesta satisfactoria, no se puede acusar al mundo. Hay que acusarlos a ellos", añadió.

Raúl Castro, que reemplazó hace dos años en la presidencia a su convaleciente hermano Fidel, dijo que Cuba es blanco de una "descomunal campaña de descrédito".

En su discurso pronunciado bajo un inmenso mural con la cara de Fidel Castro y otros iconos revolucionarios como Ernesto "Che" Guevara, acusó a Obama de apoyar la "subversión" en Cuba.

"Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos, en primer lugar en la verdad y los principios (...) Sobran los ejemplos en nuestra historia", dijo.