Milán. El juicio por fraude impositivo contra el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, fue reanudado este lunes, uno de los tres casos legales contra el líder, luego de que la máxima corte del país le quitara su inmunidad judicial.

Berlusconi no estaba presente para la reanudación del procesamiento, el primer enfrentamiento en su batalla con la judicatura que dominará la política italiana en los próximos meses, incluyendo un nuevo juicio por acusaciones de que pagó por tener sexo con una menor.

El caso del lunes involucra la adquisición de los derechos televisivos de la mayor cadena privada italiana, Mediaset, la joya de la corona del vasto imperio de Berlusconi.

El primer ministro y otros ejecutivos de Mediaset fueron acusados de inflar el precio pagado por adquirir los derechos televisivos, mediante compañías extranjeras controladas por Berlusconi, y de ocultar parte de las sumas declaradas para crear fondos para sobornos.

Berlusconi niega las acusaciones en todos los casos y dice que jueces izquierdistas con motivaciones políticas buscan destruirlo.

Tras los procedimientos preliminares, el juicio fue suspendido hasta el 11 de abril. El abogado de Berlusconi, Niccolo Ghedini, dijo que el primer ministro "podría" asistir a esa audiencia.

Durante un evento político en Milán mientras la audiencia llegaba a su fin, Berlusconi no se refirió directamente al juicio, pero reiteró una pulla frecuentemente utilizada contra magistrados, señalando que ha sido sometido a más juicios "que cualquier persona en la historia del universo".

El juicio en Milán fue pospuesto por un año, pero ahora se reanudó luego de que el tribunal constitucional privara a Berlusconi de su inmunidad ante juicios.

Dos procesos relacionados serán reiniciados a comienzos de marzo y el 6 de abril comenzará un caso separado, en el que Berlusconi está acusado de pagar por tener sexo con una menor de edad que trabajaba como bailarina de un club nocturno y de abusar de los poderes de su cargo para encubrir la situación.

Los juicios serán retomados en un momento delicado para el primer ministro conservador de 74 años. Sus dificultades judiciales cada vez mayores y la mustia economía italiana están pesando a la baja sobre su popularidad.

El 13 de febrero, cerca de un millón de manifestantes -en su mayoría mujeres- salió a las calles exigiendo su renuncia y, por primera vez desde que regresó triunfalmente al poder en el 2008, algunos sondeos muestran muestran que la oposición centro izquierdista lo vencería en elecciones anticipadas.