Bengasi, Libia. Un ejecutivo petrolero en el este de Libia dijo este jueves que los rebeldes quieren que la OTAN realice más ataques aéreos para defender sus campos petroleros, luego de que una ofensiva esta semana de las tropas del líder, Muammar Gaddafi, los obligó a parar la producción.

Dos empleados de la Arabian Gulf Oil Company (Agoco) siguen desaparecidos después de que las fuerzas de Gaddafi atacaron con cohetes el yacimiento de Misla, incendiando al menos un tanquero petrolero, dijo a Reuters Abdeljalil Mayuf, gerente de información de la compañía.

El gobierno de Gaddafi ha negado en varias ocasiones que esté atacando instalaciones petroleras en el este del país, controlado por insurgentes, y ha responsabilizado a los rebeldes o a los ataques aéreos de la OTAN por el daño a los campos.

Los rebeldes aún controlan cerca de 2 millones de barriles de crudo en los almacenes de la terminal de Tobruk que pueden ser exportados, pero la producción en los yacimientos de Sarir y Misla fue detenida hasta que Agoco pueda garantizar que el retorno de sus empleados es seguro, agregó.

Los insurgentes exportaron su primer embarque de petróleo esta semana desde la terminal de Marsa el-Hariga, cercana a Tobruk y a la frontera con Egipto en el noreste de Libia.

"Si tenemos que elegir entre la seguridad de la gente y la producción, escogeremos la seguridad, por supuesto. Si logramos sacar a las fuerzas de Gaddafi de estas áreas, podemos intentar reabrir el campo de Sarir, pero no es seguro ahora", dijo Mayuf.

El funcionario dijo además que las fuerzas de Gaddafi atacaron el miércoles la instalación de Amal 103, pero no detalló esta información porque el campo no pertenece a Agoco.

Agoco está basada en la ciudad oriental de Bengasi, también en manos de insurgentes, y es una unidad de la estatal National Oil Corp.

"Las tropas leales a Gaddafi han estado ocupando el yacimiento de Waha por varios días y lo utilizan como base de operaciones para perpetrar ofensivas en otros campos", precisó.

En tanto, Mayuf enfatizó que las instalaciones de Misla y Sarir, que siguen en manos de rebeldes, cuentan con una escasa defensa.

"Si tuviéramos defensas, no pediríamos (ayuda) a la OTAN. No tenemos grandes armas o equipamiento ahora", agregó.