Sao Paulo. La probable segunda vuelta de la elección presidencial entre Jair Bolsonaro (PSL) y Fernando Haddad (PT) puede dar a luz un gobierno con dificultades de engranaje a partir de 2019 debido al elevado índice de rechazo de los dos postulantes a la presidencia, mostrado en las encuestas de intención de voto, dijeron analistas consultados por Reuters.

Líder y vice-líder en la carrera presidencial, Bolsonaro y Haddad, según una encuesta de la semana, obtuvieron el 45% y el 41% de rechazo, respectivamente, lo que puede llevar a una segunda vuelta movida por la elección del menos peor y, a problemas de formación de una base de sustentación a partir de enero.

"Va a ser una segunda vuelta en la que los dos candidatos son rechazados por casi la mitad de la población", dijo a Reuters Danilo Gennari, socio del Distrito Relaciones Gubernamentales en Brasilia.

Bolsonaro ha afirmado que no aceptará un resultado electoral que no sea su elección a la Presidencia, mientras que el PT adoptó, antes de formalizar la candidatura de Haddad, un discurso de que una elección sin la presencia del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, sería un fraude.

Aliado a ese escenario, que agrava la polarización política, está la agenda de decisiones difíciles y potencialmente impopulares que el próximo presidente tendrá que tomar, ante un escenario fiscal complicado y la necesidad de reformas para hacer frente a él.

"Brasil no vive su normalidad política, nosotros vivimos un cuadro muy polarizado, la agenda del próximo presidente estará marcada por conflictos complicados, por elecciones difíciles", evaluó Rafael Cortez, de la Tendencias Consultoria.

Así, Gennari prevé que, cualquiera que sea el ganador de los comicios de octubre, habrá reclamos y contestaciones. Para él, la cuestión es cuál será la repercusión de ellas.

"La gran cuestión que se plantea es: dado nuestro actual momento político, institucional, social, seguro vamos a ver un movimiento parecido al que inicio en la última elección el lado perdedor Aécio (Neves)", dijo.

"Hay espacio para que esto suceda de nuevo, sea cual sea el resultado. Vamos a ser esta vez un poco más responsables y ver lo que se puede hacer para que Brasil salga de ese agujero? Esta es la primera pregunta".

Sin luna de miel. Con un escenario de acentuación de la polarización política al frente, el analista político Rafael Cortez, de la Tendencias Consultoria, apunta también a las decisiones económicas difíciles -muchas de ellas impopulares- que el próximo presidente tendrá por delante a partir de enero de 2019 como otro factor complicado.

Brasil camina para el sexto año de déficit en las cuentas públicas en 2019 y el techo de los gastos, aprobado en la gestión del presidente Michel Temer, debe imponer a la próxima administración elecciones difíciles.

"Mi lectura es que tenemos un dilema político bastante significativo, independientemente del resultado electoral y la situación política mucho más exacerbada que saldría de esa segunda vuelta entre Bolsónaro y Haddad. Esto exacerbaría el riesgo de no generar un ambiente más estable para la construcción de coaliciones", dijo Cortez a Reuters.

 

"Brasil no vive su normalidad política, nosotros vivimos un cuadro muy polarizado, la agenda del próximo presidente estará marcada por conflictos complicados, por elecciones difíciles", evaluó.

En ese escenario, la mayor probabilidad es que el presidente que asuma el timón del país el 1 de enero de 2019 no cuente con la benevolencia que suele marcar el período inicial de los nuevos gobiernos, en la evaluación tanto de Cortez y de Gennari.

"No creo que exista esa luna de miel, ante no sólo del problema político, de la polarización, sino también por el tipo de agenda que el próximo presidente debe enfrentar", dijo el analista de Tendencias.

Inteligencia política. Para el científico político Creomar de Souza, de la Universidad Católica de Brasilia, las condiciones de gobernabilidad también dependerá del marcador de la segunda vuelta de la disputa por el Palacio del Planalto.

"Cuanto menos consensual sea la victoria, peor será el resultado en términos de eficiencia presidencial al inicio del gobierno", evaluó.

"Porque ese llamado cheque en blanco de los primeros 100 días parte del principio de que usted tuvo un rito totalmente civilizado", afirmó.

"Significa que un candidato gana, el candidato que pierde reconoce la derrota, da una llamada telefónica diciendo que perdió, luego va a los medios y dice: 'Agradezco los votos y los partidarios, pero ahora acabó la elección, todos vamos a seguir adelante, porque somos todos brasileños. Eso no existe en Brasil desde hace algún tiempo", dijo.

 

Para él, finalizando la primera vuelta este domingo, con la consiguiente definición de las bancadas de diputados y senadores a partir del año que viene, los dos presidenciables que queden de la disputa por el Palacio del Planalto deberán intensificar las negociaciones para la formación de sus bases parlamentarias.

Bolsonaro, por ejemplo, ya conquistó el apoyo del Frente Parlamentario de la Agropecuaria y deberá concentrarse en la búsqueda de apoyos de bancadas sectoriales. Los coordinadores del Frente Parlamentario Evangélico del Congreso y del Frente de Seguridad Pública dijeron a Reuters que la mayoría de los integrantes de los dos grupos también apoya la candidatura del PSL.

Para el científico político Adriano Oliveira, de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), Haddad parece tener más condiciones de formar una base parlamentaria, dado su historial político, mientras que Bolsonaro es una incógnita, pues nunca estuvo en esta posición.

Creomar, de la Universidad Católica de Brasilia, hace, sin embargo, una previsión poco optimista sobre lo que debe ser la próxima legislatura, ante el escenario de polarización y la necesidad de toma de decisiones en el área fiscal.

"Muy probablemente, por lo que hemos visto como constante en los últimos años, el Congreso Nacional no va a tener inteligencia política para entender la gravedad de esas agendas, va a estar mucho más preocupado por el mantenimiento de privilegios de todo el orden", dijo.