Dubai. El ataque de Israel al convoy de barcos que trasladaba ayuda a la Franja de Gaza desencadenó este lunes el rechazo internacional, amenazando con tensar más los lazos con Turquía y recibiendo críticas de amigos y enemigos por igual.

El ministro de Relaciones Exteriores francés dijo que estaba "profundamente conmocionado" por la violencia que causó la muerte de al menos 10 activistas pro-palestinos que iban a bordo de un convoy formado por seis barcos. La Unión Europea ha pedido una investigación sobre el incidente.

El líder de la Liga Arabe dijo que los estados árabes deben reconsiderar sus acuerdos con Israel en vista de la violencia, mientras que Turquía, su más fuerte aliado musulmán tradicional en la región, llamó a consultas al embajador del Estado judío.

"El ataque de Israel indica que Israel no está listo para la paz. Israel atacó la flotilla de la libertad porque siente que está por encima de la ley", dijo el secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, en Doha.

"No hay beneficios en negociar con Israel de esta manera y debemos volver a evaluar nuestros tratos con Israel", afirmó.

Comandos israelíes interceptaron este lunes la flotilla de ayuda. Funcionarios dijeron que los atacaron con cuchillos y palos cuando abordaron los barcos, entre los que se incluía un ferry con bandera turca.

El Ministerio de Relaciones Exteriores turco dijo que la intercepción era inaceptable. "Israel tendrá que soportar las consecuencias de este comportamiento", afirmó el ministerio en un comunicado.

Imágenes de televisión en Ankara mostraron a docenas de personas concentradas en el exterior de la residencia del embajador israelí, Gabby Levy, en la capital turca.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, pidió el lunes una investigación y expresó su consternación por el asalto.

"Es vital que haya una investigación completa para determinar exactamente cómo ocurrió este derramamiento de sangre. Creo que Israel debe proveer urgentemente una explicación completa", dijo en una rueda de prensa en Kampala, capital de Uganda.

El portavoz de la Casa Blanca William Burton declaró que Estados Unidos lamentaba los hechos. "Estados Unidos lamenta profundamente la pérdida de vidas y las heridas sostenidas y está actualmente trabajando para entender las circunstancias que rodearon a esta tragedia", dijo Burton.

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, describió las matanzas como una masacre y el ministro de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner, dijo que la violencia no se podía justificar.

"Las circunstancias de este drama deben sacarse completamente a la luz y esperamos que se realice una investigación minuciosa sin retraso", dijo Kouchner en un comunicado.

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó los hechos de "graves y preocupantes" aunque indicó que "tenemos que conocer todavía la información con más detalle".

Egipto, que en 1979 se convirtió en el primer Estado árabe en firmar un tratado de paz con Israel, convocó al embajador israelí, informó la televisión estatal.

Ataque inhumano. Irán, uno de los mayores enemigos de Israel en el mundo musulmán, dijo que las muertes eran "inhumanas" y que ayudarían a la extinción del Estado judío.

"Todos estos actos indican el fin del régimen atroz y falso y lo pondrán más cerca del final de su existencia", dijo el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, al canal de televisión estatal IRIB.

Analistas en el mundo árabe dijeron que el incidente ha sido una reacción tan exagerada a un intento de desafiar el bloqueo de Israel a Gaza que podría poner freno a cualquier esfuerzo de normalización y hacer descarrilar el proceso de paz.

Israel ha detenido previamente este tipo de embarcaciones con activistas, aunque algunos otros han alcanzado antes la Franja de Gaza.

El Estado judío asegura que la comida, medicina y equipamiento médico están permitidos en Gaza y asegura que el embargo es necesario para impedir que armas y materiales que se puedan usar para producirlas lleguen a los islamistas de Hamas.