Caracas. El sacerdote jesuita José Virtuoso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela (Ucab), advierte que las heridas que está dejando la crisis del país son tan profundas que “hará falta un proceso de terapia”.

En entrevista de prensa, el académico y religioso subraya que “se debe plantear el perdón y la reconciliación de la sociedad venezolana, que está terriblemente rota. El conflicto pone de manifiesto un grave problema de confrontación. Hay que iniciar un proceso terapéutico y de recuperación de la salud social que lleve a una gran meta, dentro de una ruta que avance escalón por escalón".

Virtuoso señala que al Estado le corresponde dar señales como la liberación de presos vinculados al tema político o restablecer el funcionamiento del parlamento como espacio para dialogar. Mientras que la oposición -dice- "debe definir la instancia que la agrupará y el modo de direccionar el conflicto".

"Las heridas que está dejando la crisis son tan profundas que hará falta un proceso de terapia”, plantea rector jesuita.

Participante de iniciativas civiles por la paz como Aquí cabemos todos, impulsada por el Centro Carter entre 2003 y 2005, dentro del trabajo de mediación en Venezuela, Virtuoso alerta que "sería terrible que viviéramos confrontaciones tan intensas como las ya superadas en Guatemala, Nicaragua o El Salvador, que han sido emblemáticas del conflicto político latinoamericano. No hace falta llegar a la guerra pura, dura y abierta para después comprender que hay que sentarse para entenderse”.

Lo primero que debe darse a juicio del rector es la conformación de una Comisión de Verdad y Justicia. “Debe integrarse por diversos sectores y ser equilibrada; requiere de alguna forma de participación externa que no esté involucrada en el conflicto, con organismos internacionales o nacionales. Habría que pensar en algún intermediario latinoamericano, que sea confiable para las partes y en organizaciones de nuestra sociedad que formen un equipo de mediación. Hablo de una Comisión que camine en paralelo para esclarecer las lamentables muertes, actos vandálicos y violaciones a los derechos humanos, estableciendo un diagnóstico certero. Y que tenga el consenso del sector político de oposición y gobierno”.

Entre las condiciones fundamentales para que se genere confianza en un itinerario hacia la paz, Virtuoso prioriza “la desmovilización de los grupos armados financiados por quienes estén financiados y pertenecientes políticamente a quienes pertenezcan, porque convierten a la política en una suerte de montonera, como lo hacían los caudillos de turno que financiaban una guerra con ganado o tierras; y le agregan como hecho real y perverso, un ingrediente tremendo al tema de la violencia política”.