Cuenca. Después de la compleja jornada vivida a fines de septiembre tras la rebelión de los policías, la seguridad alrededor del presidente de Ecuador, Rafael Correa, se ha extremado.

El reforzamiento quedó de manifiesto cuando unos 100 militares formaron un cordón de seguridad en el acceso principal al Municipio de Cuenca, para resguardar a Correa, quien participó en las festividades del lugar.

Luego, llegaron más militares para reforzar el aparato de seguridad, de tal manera que a mediodía Rafael Correa terminó resguardado por 300 uniformados, a los que se sumaban los miembros de la Guardia Ciudadana y de la Policía, señaló El Comercio.

Durante su discurso, Correa se refirió a los hechos registrados el 30 de septiembre pasado, puntualizando que no habrá “ni perdón ni olvido”.