La Habana. El gobierno comunista de Cuba reconoció a la Iglesia Católica como su "interlocutor" después de medio siglo, dijo el jueves el cardenal Jaime Ortega tras una reunión de más de cuatro horas con el presidente Raúl Castro.

El encuentro del pasado miércoles, donde ambas partes abordaron el sensible tema de los presos políticos cubanos, es el primero oficial sostenido por Castro con líderes católicos desde que reemplazó hace dos años en el poder a su enfermo hermano Fidel y se prolongó por más de cuatro horas.

"Salí satisfecho de la reunión", dijo el cardenal Ortega a peridistas durante una conferencia de prensa en La Habana.

Según Ortega la reunión, en que solicitó la excarcelación de presos políticos, fue importante porque sirvió para superar "viejos agravios" y "caminar por estas nuevas pistas", aunque no aclaró posibles plazos o fórmulas para resolver la situación de unos 200 disidentes que permanecen tras las rejas.

"El encuentro tiene el valor, primero, de apoyar esta gestión mediadora de la Iglesia, pero al mismo tiempo, el reconocimiento del papel de la Iglesia, el reconocimiento de la Iglesia como interlocutor", dijo Ortega.

Para ilustrar la trascendencia de la reunión, el cardenal cubano dijo que no trataron con Castro problemas ni demandas de la Iglesia para su accionar en la sociedad, sino que se limitaron sólo a dialogar sobre Cuba, sus problemas y su futuro.

"Es un camino abierto con perspectivas y esperanzas", agregó Ortega, sin ofrecer más detalles.

Mediación. Esta no es la primera intervención de la Iglesia Católica en asuntos internos de la isla en los últimos meses.

En abril, el cardenal Ortega advirtió que la isla enfrenta una situación "muy difícil" y dijo que la demora del gobierno en introducir cambios económicos "produce impaciencia y malestar".

También a comienzos de mayo, el prelado medió para que las autoridades frenaran el acoso de militantes comunistas a las Damas de Blanco, un grupo de madres y esposas de presos políticos que marchan todos los domingos por una avenida de La Habana.

Las relaciones entre la Iglesia Católica y las autoridades comunistas de la isla han pasado por difíciles momentos en los últimos 50 años.

Pero el clima en las relaciones ha ido mejorando gradualmente desde que en 1998 visitó la isla el Papa Juan Pablo II.

Varias personalidades del Vaticano han aterrizado en La Habana desde entonces, como parte de la recuperación de las relaciones.

Aunque se espera en junio la visita del canciller del Vaticano, Dominique Mamberti, el cardenal Ortega aclaró que su llegada no guarda relación con la mediación que está haciendo la Iglesia cubana a favor de la liberación de presos políticos.

"Quiero que quede claro algo, que también ha tenido muy en cuenta el presidente (cubano), se trata de una relación con la Iglesia de Cuba (...) Es algo que la Iglesia de Cuba pidió y que el gobierno de Cuba ha querido que se trate con la Iglesia", dijo Ortega, desligando la visita de Mamberti con la inusual gestión.