En el seno del oficialismo se esperaba el retorno del presidente Hugo Chávez, para realizar cambios en su gabinete ministerial y luego volver a Cuba a continuar su tratamiento, según revelaron fuentes del alto gobierno.

Se habla de la designación de Henry Rangel Silva como ministro de la Defensa, y una vez más vuelve a sonar el nombramiento del canciller Nicolás Maduro como vicepresidente de la República.

El actual titular de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), Carlos Mata Figueroa, al parecer no se conforma con los videos transmitidos de su comandante en jefe, sino que habría dicho “quiero verlo personalmente”, ante un grupo de civiles y militares del entorno cercano del presidente Chávez.

En el entorno castrense, Elías Jaua, actual vicepresidente, no tendría tampoco buena línea, mientras que con el canciller Nicolás Maduro se sienten más cómodos.

Lo mismo pasa en el ámbito civil del gabinete de Hugo Chávez, donde Jaua tampoco goza de aceptación total. Además, es el hombre designado por el Jefe de Estado para dar la pelea por la gobernación de Miranda el próximo año.

En estos momentos, el ministro Rafael Ramírez y el vicepresidente Elías Jaua han asumido el poder, sin embargo, el canciller Maduro gana terreno por la confianza plena que le tiene el presidente Chávez.

Mensaje de respaldo. La grabación donde aparece el general Henry Rangel Silva, jefe del Comando Operacional, con el canciller Nicolás Maduro, los únicos que públicamente se conoce le han visitado en La Habana, fue un mensaje claro para el círculo político del presidente Chávez.

Hasta los momentos, no existe información oficial donde se diga si el Presidente podrá hacer los cambios de su gabinete desde Cuba.

En este último escenario, podría ganar tiempo y no activar todavía lo previsto en la Constitución en caso de ausencia temporal. Por ahora, el ministro de la Defensa, Carlos Mata Figueroa, al no “confiar” en los videos, pudiera estar debilitando su posición.

Durante su intervención en los actos de ascenso de la Fanb, dijo que este proceso revolucionario quiere a su “líder de vuelta, recuperado, sano y fuerte”.