Edimburgo. La reina Isabel II dijo el sábado a los legisladores escoceses que puede ser difícil guardar la calma en un mundo de rápidos cambios.

En declaraciones efectuadas en la apertura formal de la quinta sesión del Parlamento de Escocia, no hizo mención a la votación de la semana pasada que decidió la salida de Reino Unido de la Unión Europea, un resultado que generó estupefacción en Escocia y avivó los llamados para celebrar otro referendo por la independencia en el territorio del norte de Gran Bretaña.

"Todos vivimos y trabajamos en un mundo cada vez más complejo y exigente, en el que los hechos ocurren a una gran velocidad, y puede ser difícil conservar la capacidad de guardar la calma", dijo la nonagenaria monarca, cuyo cargo le exige mantener una estricta imparcialidad pública en materia política.

La reina añadió que "tal y como ha demostrado de forma exitosa este Parlamento a lo largo de los años, un sello de liderazgo en un mundo que se mueve tan rápidamente es permitir espacio suficiente para una tranquila contemplación y reflexión, que puede facilitar una consideración más profunda y fría sobre cómo pueden abordarse los retos y oportunidades".

La votación para salir de la UE ha provocado una batalla por la sucesión en el gobernante Partido Conservador tras la renuncia del primer ministro, David Cameron.

También generó una crisis en el opositor Partido Laborista, después de que casi todo su gabinete en la sombra renunció en protesta por lo que calificaron como un deslucido desempeño de su líder, Jeremy Corbyn, durante la campaña previa al referendo sobre el 'Brexit'.

En Escocia, donde el electorado votó 2 a 1 por la permanencia en la UE, la ministra principal, Nicola Sturgeon, prometió hacer todo lo posible por mantener los lazos con el bloque y no descarta convocar un segundo referendo por la independencia. Los escoceses rechazaron por un 55 a un 45 por ciento la escisión de Reino Unido en un plebiscito en 2014.