Apenas un año después de haber asumido el Ministerio de Finanzas Públicas, Pavel Centeno anunció su intención de dimitir del cargo, con el argumento de falta de condiciones para trabajar, además de cuidar de su salud y de su familia.

“Yo quisiera irme. Quisiera plantear una fecha para que haya un tiempo de transición”, dijo el titular al matutino guatemalteco a Prensa Libre.

No obstante sus declaraciones, Centeno todavía no ha presentado su renuncia oficial a Otto Pérez, presidente de la República.

El aún funcionario aseguró que su cargo es un trabajo cansado, duro y difícil, y que faltan condiciones para sobrellevarlo adecuadamente.

“Es un gran problema cómo el Ministerio pueda dar respuesta a todas las entidades que requieren recursos, cuando no existen condiciones para trabajar. A eso se le suma que he estado un poco enfermo, quiero pensar en la familia y en mi salud”, dijo al referido matutino.

Según Centeno, al gobierno no le alcanzarán los fondos para cumplir las exigencias presupuestales este año. El panorama se complica aún más por los recursos presentados ante la Corte de Constitucionalidad, que impugnan 19 artículos de la Ley de Actualización Tributaria.

Estima que con las impugnaciones se podrían perder unos $256.4 millones en ingresos. El déficit se agrandará además porque la Superintendencia de Administración Tributaria prevé no recaudar cerca de $448.7 millones.

Al respecto de la decisión, Andrés Castillo, presidente del Comité de Asociaciones Agrícolas, Comerciales y Financieras (Cacif), dijo que para efectos de la mesa de diálogo de las reformas fiscales no hay diferencia, ya que Centeno no se ha aparecido.

Recordó que es la segunda vez que Centeno habla de renunciar. “Eso indica que no le interesa el puesto; yo creo que hay una señal muy clara y el Presidente debería de tomarla en cuenta”, resaltó Castillo.

Por otro lado, Cristhians Castillo, analista del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac), afirmó que la situación del actual ministro refleja que el gobierno se excedió en el optimismo del aumento de la recaudación.

“Llega un momento en que las presiones políticas ganan y se ve un reflejo del planteamiento de política económica muy ambicioso que no se corresponde con la realidad económica del país, la proyección de recaudación fue excesivamente optimista para 2013”, reflexionó Castillo.