La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reelecta el pasado 26 de octubre, dijo hoy que no hará inmediatamente una reforma ministerial para armar su equipo en el segundo período de mandato, al tiempo que hoy ya sumaron cinco los ministros que presentaron su renuncia mientras la mandataria realiza una visita oficial a Qatar.

"No me propuse plazo y no voy a hacer la reforma ministerial de inmediato, lo haré en partes", dijo la mandataria a los periodistas en Doha, Qatar, donde llegó ayer para una serie de reuniones previo a asistir a la cumbre del G20 que se realizará el próximo fin de semana en Australia.

Según la presidenta, “no hay fecha límite para que los cambios comiencen” y también se refirió a la decisión de la ministra de Cultura Marta Suplicy, quien ayer entregó su renuncia cuando la presidenta dejaba Brasil por el viaje oficial.

Rousseff indicó que Suplicy no tuvo una actitud incorrecta en la forma en que entregó su carta de renuncia. "Ella me dijo el contenido de la carta antes de viajar, poco después que fui reelecta me dijo que se iría. Ella no ha hecho nada diferente, no tuvo actitud incorrecta, me dijo que iba a salir y yo acepté. Estuvimos de acuerdo en que ella me iba a enviar una carta", afirmó la mandataria.

Sobre el texto donde Suplicy dijo que los brasileños desean “que la presidenta sea iluminada en la elección de su equipo y que el equipo económico pueda restaurar la confianza y la credibilidad de su gobierno”, Rousseff se limitó a decir que "esta es una opinión de ella y las personas tienen derecho a dar su opinión ".

Sin embargo, a la decisión de Suplicy hoy se sumaron los titulares de Trabajo, Manoel Dias; de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Mauro Borges; de Asuntos Estratégicos, Marcelo Neri, y de la Presidencia, Aloizio Mercadante.

La presidenta ha anunciado que, para el nuevo mandato de cuatro años que comenzará el próximo 1 de enero, renovará su gabinete, que está integrado por 39 ministros y tomando ese argumento, en todos los casos, los ministros renunciantes explicaron que con la dimisión pretenden facilitarle a Rousseff la reforma de su gabinete que prevé tras su reelección.

Dias anunció hoy que la semana próxima presentará formalmente su renuncia a Rousseff para que "pueda decidir la formación de su nuevo gabinete con tranquilidad".

"Todos sabemos que termina un Gobierno, comienza uno nuevo y, como la propia presidenta anunció durante su campaña, será un 'Gobierno nuevo con ideas nuevas'", dijo Dias según citó Agencia Brasil, utilizando uno de los lemas usados por Rousseff de cara a su reelección.

El cambio que más expectativa ha generado en Brasil es el que Rousseff ya ha confirmado que habrá en el Ministerio de Hacienda, cuyo titular, Guido Mantega, dejará a fin de año el cargo que ocupa desde 2006, cuando fue nombrado por el antecesor y mentor político de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva.

Tras la reelección de Rousseff, los mercados esperan por el nombramiento de un ministro más liberal que, según conjetura la prensa local, pudiera ser el ex presidente del Banco Central Henrique Meirelles, quien dirigió el instituto durante los dos mandatos de Lula, pero todas son especulaciones puesto que Rousseff ha dicho que el nombre del nuevo titular de Hacienda será anunciado a su regreso de la Cumbre del G20.

Por otro lado, al ser consultada sobre si hay preocupación con respecto a la investigación de Petrobras en Estados Unidos, la mandataria lo negó categóricamente. "No. Eso es parte de las reglas del juego”, dijo y agregó que la petrolera estatal "cotiza en la bolsa de Nueva York y es parte de las reglas del juego que sea investigada” e indicó que Estados Unidos "tiene que inspeccionar si hay ciudadanos estadounidenses involucrados en alguna irregularidad".

Las autoridades estadounidenses investigan si Petrobras, sus empleados, intermediarios o contratistas violaron la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, una normativa que prohíbe el soborno a funcionarios extranjeros para la obtención de contratos.

Las investigaciones se centran en el supuesto pago de sobornos millonarios a decenas de políticos por parte de constructoras que obtuvieron contratos con la compañía entre 2004 y 2012, escándalo que ha salpicado al partido de la mandataria brasileña, el Partido de los Trabajadores, consignó la agencia Efe.

Rousseff explicó que no abordará este asunto con su homólogo estadounidense, Barack Obama, durante la cumbre de líderes del G20 del próximo fin de semana en la ciudad australiana de Brisbane porque, según la mandataria, "estos temas se tratan bilateralmente".

En el marco de la cumbre del G20, Rousseff tiene previsto un encuentro con Obama, el primero que se producirá de manera formal entre ambos mandatarios desde que un escándalo de espionaje enturbió la relación bilateral en 2013.
En Qatar, Rousseff se reunió con el emir del país, el jeque Tamim Bin Hamad Al Thani, y la jequesa Mozah Bint Nasser, con quienes habló entre otros temas de la crisis en Medio Oriente.