Hace dos semanas, cuatro familiares y una vecina fallecieron en el mismo barrio tras comer yuca amarga, una variedad del tubérculo que contiene altos niveles de toxicidad dado que contiene ácido cianhídrico (o cianuro de hidrógeno), un compuesto que genera daños en el aparato digestivo, las células nerviosas y en órganos como los pulmones y los riñones. (Lea: Comer de la basura, el drama del hambre en los venezolanos más pobres) 

Al principio, relata el diario español El País, los vecinos pensaban que se trataba de una “epidemia” que estaba cogiendo fuerza en la capital venezolana y que se había ensañado contra el barrio Isaías Medina de Catia, al oeste de Caracas. “Creíamos que había un virus en el ambiente que nos mataba, pero después supimos que había sido la yuca amarga. Antes, habíamos escuchado de intoxicaciones por ingerir leche o sardinas en mal estado. Esto nos asustó”, dice Benilde Guerra.

La yuca es un alimento común que hace parte de la dieta de los latinoamericanos. Sin embargo, la situación económica de Venezuela, la inflación y el aumento en el precio de algunos productos han hecho que este tubérculo se convierta, de una manera especial, en el “alimento de los pobres”.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), elaborada el año pasado por tres prestigiosas universidades del país vecino, los ingresos de un 93,3% de las familias venezolanas son insuficientes para comprar alimentos y el 32,5% (9,6 millones de personas) solo comen dos o menos veces al día. De ahí que la yuca se haya convertido en una de las opciones más rentables para paliar el hambre en el país.

El médico José Manuel Olivares, un diputado opositor de la Asamblea Nacional, asegura que, al menos, 28 personas han fallecido por comer yuca amarga desde octubre en los Estados de Anzoátegui, Bolívar, Lara, Monagas y en la ciudad de Caracas. “La gente consume eso por la extrema situación de pobreza y la ausencia de controles sanitarios de los alimentos. Apenas es una de las consecuencias de la precariedad”, indica.

Hasta el momento, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no ha dicho nada al respecto. Solo hizo una comparación entre el opositor Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, y un “helado de yuca amarga” por considerarlo “desabrido”. Por lo demás, el mandatario hizo un simple comentario por los casos de envenenamiento registrados: “La amarga no se puede comer. En estos días alguien se comió una yuca amarga y tuvieron problemas graves”. Eso fue lo único que dijo.