RSF subrayó que esa hostilidad constituye una amenaza para las democracias que también afecta a Occidente. Su clasificación mundial de la libertad de prensa, que cada año analiza la situación en 180 países, apunta que el clima de odio es "cada vez más marcado" y no exclusivo de naciones como Turquía, en el puesto 157, o Egipto, en el 161.

"Cada vez más jefes de Estado elegidos democráticamente ven a la prensa ya no como uno de los actores de la democracia, sino como un adversario frente al cual muestran abiertamente su aversión", indica.

RSF destacó en esa línea que EE.UU. ha descendido dos puestos, hasta el 45, en el primer año de mandato de Donald Trump, que ha tachado como "enemigo del pueblo estadounidense" a la prensa, ha intentado impedir el acceso a la Casa Blanca a algunos periodistas y descalifica como noticia falsa cualquier crítica a su política.

La organización advierte de que la frontera entre la violencia verbal y la física es cada vez más tenue en países como Filipinas, y lamenta que el deterioro general de la situación afecta incluso a los países nórdicos, tradicionalmente los más respetuosos.

La ONG observa también grandes disparidades en América, la segunda región mejor situada.

Noruega y Suecia, a la cabeza de la libertad de prensa. Aunque Noruega y Suecia mantienen su primera y segunda posición, Finlandia cae a la cuarta, por detrás de Holanda, perjudicada por un caso de amenaza al secreto de las fuentes periodísticas.

En el otro extremo se sitúa de nuevo Corea del Norte, donde, aunque el uso de los teléfonos inteligentes se ha generalizado, también lo ha hecho el drástico control de las comunicaciones y de la intranet nacional.

Eritrea (179) y Turkmenistán (178) tampoco registran cambios interanuales, al igual que Siria (177), el país más peligroso del mundo para la prensa, con 17 reporteros asesinados en 2017, o China (176), donde la censura y la vigilancia han alcanzado "niveles inéditos" por el uso masivo de las nuevas tecnologías.

Influencia de los "hombres fuertes". RSF advierte además de la creciente influencia de los llamados "hombres fuertes".

La Rusia (148) de Vladímir Putin, según su análisis, extiende su red de propaganda por el mundo gracias a sus medios de comunicación, como la cadena de televisión RT, y la China de Xi Jinping exporta su modelo de control en Asia.

El índice destaca además que, aunque Europa es la zona geográfica donde la libertad de prensa se encuentra menos amenazada, la "lenta erosión" de su modelo se confirma tras haber registrado el mayor deterioro regional.

De los cinco países con los mayores descensos en el listado de este año, cuatro son europeos: Malta (65) cayó 18 puestos, la República Checa (34) once, y otros diez Serbia (76) y Eslovaquia (27).

El asesinato de dos reporteros en Malta y Eslovaquia y ataques verbales "sin precedentes contra la prensa" dan fe de esa "atmósfera nauseabunda" en el Viejo Continente, de la que no se libran Francia (33) o España (31), donde recordó que el referendo de independencia de Cataluña del 1 de octubre "creó un ambiente asfixiante" para los periodistas.

La ONG observa también grandes disparidades en América, la segunda región mejor situada.

La caída de EE.UU. contrasta con el ascenso de Canadá (18), que vuelve a estar entre los primeros 20 puestos, y en Centroamérica sigue reinando "el miedo y la autocensura" por la violencia y la impunidad.