La organización “Reporteros sin Fronteras” realizaron un descarnado análisis sobre la situación que enfrenta el periodismo en distintos lugares del mundo, frente al crimen organizado.

En el informe “Crimen organizado, la información entre sus manos” indica que en Latinoamérica “el funcionamiento como una organización competidora del Estado, que en ocasiones recurre a la confrontación directa de las autoridades –arreglando de paso algunas pasarelas en torno suyo–, caracteriza a los carteles latinoamericanos”.

Añade que los carteles se denominan reivindicando el territorio donde actúan. “Esta forma de organización también se encuentra en los grupos paramilitares que operaban antes como suplementos del ejército”.

Ciudad Juárez. Una de las situaciones analizadas, fue la que enfrentan los periodistas en Ciudad Juárez. El informe describe que allí “la vida cotidiana de la prensa, sobre todo de provincia, está acompasada por los disparos, las decapitaciones, a veces las réplicas militares y rara vez por las acciones efectivas, sin olvidar los ataques contra las instalaciones de los medios de comunicación”.

En este contexto, explica que los profesionales, “obligados a informar y expuestos ellos mismos, numerosos periodistas no pueden ir más allá de un tratamiento rápido de la información, con frecuencia reducido”.

Un tema complejo es que “en una situación tan caótica e inextricable, la prensa se convierte a su pesar, en el instrumento de mala publicidad dirigida a tal o cual organización criminal. Publicidad que se paga caro con represalias”.

El punto es que “las organizaciones criminales también se preocupan por su reputación y desde hace tiempo comprendieron la importancia estratégica de los medios de comunicación. Preocupada por su autoprotección, una prensa amenazada y con pocos medios se apega sólo al discurso oficial. Una paradoja, pues sabemos la poca confianza que los
ciudadanos tienen en las autoridades de esas zonas en conflicto”.

De hecho, el informe indica que “el abandono de las investigaciones emprendidas, después de los artículos sobre los temas criminales en general, para difundir sólo los comunicados de la policía –por lo que ha optado con frecuencia la prensa local mexicana–, ya no constituye una garantía de protección”.

Ello por las organizaciones criminales “consideran a las autoridades como sus competidores y la mala publicidad cuesta caro”.

Caso de Venezuela. En Venezuela, la prensa denuncia que la información oficial sobre el número real de crímenes que hay en el país, no es confiables, pues el gobierno busca proteger su reputación internacional.

Así lo indica el periodistas de El Nacional, Javier Mayorca -citado en el informe- que indica que la administración de Hugo Chávez ha impuesto “un filtraje extremo de información” en materia de criminalidad ordinaria.

“Estamos obligados a buscar fuentes externas. Las autoridades temen por la imagen del país, no quieren parecer impotentes. Así, su información está distorsionada”, narra.