Palermo, Italia. Las autoridades de Italia prometieron este miércoles despejar una pequeña isla sureña de inmigrantes después de que cientos de norafricanos se enfrentaran con los residentes y la policía por segundo día.

Lampedusa, situada a mitad de camino entre Sicilia y el continente africano, ha sido el punto de entrada a Europa de cientos de pequeñas embarcaciones a menudo sobrecargadas de personas procedentes de Túnez y Libia.

Las tensiones comenzaron el martes, cuando algunos inmigrantes prendieron fuego a un centro de detención en la isla como protesta por los planes de repatriación forzosa. El miércoles volvieron a registrarse enfrentamientos entre inmigrantes y residentes de la isla.

La subsecretaria de Interior, Sonia Viale, condenó la violencia y dijo que los planes de repatriación deben seguir adelante, después de que las autoridades locales hicieran amargas críticas sobre la inactividad del gobierno.

"En las próximas 48 horas, todos los inmigrantes ilegales presentes en Lampedusa serán transferidos de la isla y después repatriados", dijo la funcionaria en un comunicado.

Lampedusa normalmente es una isla tranquila que vive de la pesca y el turismo, pero se ha visto transformada por la crisis, que la ha colocado bajo una creciente tensión.

En ocasiones, los 5.000 habitantes de la isla se han visto superados en número por los inmigrantes, la mayoría hombres jóvenes que buscan trabajo en Europa.

"La situación es trágica. Estamos cansados de ser explotados por este gobierno", dijo el alcalde Bernardo de Rubeis a la cadena SkyTG24, añadiendo que la isla ha recibido a más de 55.000 inmigrantes desde principios de año.

"Nos enfrentamos a 1.500 delincuentes que (...) han puesto en peligro las vidas de nuestros ciudadanos y de la policía (...) Pedimos (al gobierno italiano) que vacíe la isla de inmediato y no aceptaremos a un sólo inmigrante más", afirmó.