Tegucigalpa. Lo que el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) negó durante meses, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, lo admitió ante el gobierno de Estados Unidos.

Ortega dijo a representantes del mandatario estadounidense Barack Obama, que la resistencia, durante la crisis política en Honduras, estaba buscando armas en su país, y eso le generaba "preocupación".

Al menos así se informa en un cable diplomático que firma la Secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, fechado el 5 de octubre de 2009.

El cable número 09STATE103558, clasificado como "Confidencial", relata de una reunión del Subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental Thomas A. Shannon con el canciller nicaragüense, Samuel Santos, sostenida el 29 de septiembre de 2009, ocho días después que el ex presidente Manuel Zelaya volviera a Honduras.

En el encuentro, que se efectuó al margen de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, el canciller nicaragüense le informa a Shannon que el Frente de Resistencia estuvo en Nicaragua buscando armas, supuestamente para luchar en Honduras con miras a restablecer en el poder al expresidente Manuel Zelaya.

El cable relata que Santos recibió una llamada "fortuita" del presidente nicaragüense, lo que propició que Ortega pudiera hablar con Shannon.

El cable cita que "en lo que Santos describió como una fortuita llamada telefónica, el presidente nicaragüense Daniel Ortega habló con el subsecretario Shannon durante la reunión y también planteó sus preocupaciones por el tráfico de armas".

En síntesis, tanto Santos, como Ortega, informaron de las acciones que la resistencia emprendían para armarse y luego sembrar la anarquía en el país, y al parecer con el visto bueno del exmandatario Zelaya.

Posteriormente, Ortega informó de esa situación a los países de la Alba, en la VII Cumbre celebrada del 16 al 17 de octubre de 2009 en Bolivia. Es decir, Ortega primero informó a EE UU (septiembre 2009) y después a la Alba (octubre 2009).

Campamento en frontera. Hay que recordar que el expresidente Zelaya insistentemente alentaba a sus seguidores a actos de violencia, a pesar de que la comunidad internacional le solicitaba lo contrario.

Elcorreo.com reportó en el mes de julio de 2009 que "fracasada la mediación (que encabezaba el presidente de Costa Rica, Óscar Arias) para hallar una salida a la crisis en Honduras, el presidente depuesto, Manuel Zelaya, llamó ayer a la ‘insurrección’ y a la ‘desobediencia civil’ y anunció que intentará de nuevo regresar al país el próximo fin de semana para asumir el poder".

Estos informes fueron dados a conocer días antes de que Zelaya pretendiera ingresar a Honduras por la frontera que el país comparte con Nicaragua. Para el 25 de julio el mandatario se trasladó a la frontera (Honduras-Nicaragua) y anunció que instalaría "carpas con agua y comida, esperando a compatriotas" que se desplacen hacia la zona.

En esa iniciativa le acompañó el canciller venezolano, Nicolás Maduro. Para el 1 de agosto ya se hablaba de la conformación de un ejército bajo el poder del expresidente. Se presume que en esta fecha fue cuando la resistencia estuvo en Nicaragua buscando armas.

El diario La Hora de Guatemala informó en la edición de ese día que los entrenamientos del "ejército" habían comenzado dos días antes (o sea el 30 de julio) cuando "Zelaya anunciara que piensa volver a Honduras acompañado por un ‘ejército popular’, que integraría con el aval del presidente nicaragüense Daniel Ortega", que el 5 de octubre de ese año informó a EE UU que la resistencia buscó armas en su país.

"Patria, restitución o muerte". Y quién no recuerda la proclama del ex presidente Zelaya cuando estuvo alojado, desde el 21 de septiembre de 2009, en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, cuando expresó "Patria, restitución o muerte". El mensaje preocupó a la comunidad internacional y, sobre todo, al gobierno brasileño, que en ese entonces intervino ante Zelaya para que mantuviera una posición moderada mientras se albergaba en la Embajada.

En esa misma proclama el ex presidente dijo que se trataba de la "ofensiva final" contra el régimen que lideraba Roberto Micheletti, que a su vez interpuso una demanda contra el gobierno de Brasil por injerencia en los asuntos internos de Honduras, en primer lugar por permitir el ingreso de Zelaya y en segundo porque desde su Embajada se hacían llamados a la violencia.

La denuncia se interpuso ante el máximo tribunal mundial, la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, Holanda. Porfirio Lobo Sosa retiró esa demanda.

Lobo Sosa denunció tráfico de armas de Nicaragua. El "apoyo" de Nicaragua a ciertos grupos hondureños también ha sido cuestionado por la administración del presidente Porfirio Lobo Sosa.

La denuncia la oficializó el ministro de Seguridad Óscar Álvarez, que lamentó a finales del año anterior que "grupos irregulares" recibían entrenamiento en el manejo de armas en Nicaragua para "desestabilizar la democracia".

Álvarez se refirió a grupos de personas que participaban en apoyo al Movimiento Unificado de Campesinos del Aguán (MUCA) que mantenían tomadas varias fincas de empresarios del rubro de la palma africana.

En ese entonces el ministro expresó que "grupos fuertemente armados pretenden sembrar el terror" en la región.

El dirigente de la resistencia hondureña, Juan Barahona, dijo en ese entonces que el régimen del "golpista" de Porfirio Lobo está "creando un ambiente de supuesto terrorismo y culpando de ello a Nicaragua" tras las denuncias oficiales.

Durante el año anterior murieron cerca de 30 personas en esa región, a causa del conflicto.

El presidente Lobo indicó que informes de inteligencia establecían que en el Bajo Aguán circulaban unos 1,000 fusiles AK-47 e igual cantidad de fusiles M-16 que estarían en manos de grupos entrenados en la lucha armada en el extranjero, supuestamente Nicaragua.

En ese entonces el canciller, Mario Canahuati, expresó que Honduras enviaría una carta protesta a Nicaragua, sin embargo a nivel público no se conoció esa misiva.