Lima. Los manifestantes en contra de la minería en el sureste de Perú retomaron el miércoles sus protestas, tras una tregua por las elecciones presidenciales, evidenciando que los conflictos sociales serán un reto clave para el presidente electo, el nacionalista Ollanta Humala.

A la protesta de pobladores que piden la eliminación de todas las concesiones mineras en el sur de Puno, se unieron otros manifestantes de la región que rechazan un millonario proyecto hidroeléctrico entre Perú y Brasil, dijo el dirigente Rufino Machaca a Reuters.

La región de Puno, ubicada a unos 1.000 kilómetros al sur de Lima, es fronteriza con Bolivia y Brasil.

"Esta mañana, a las 00.00 horas (0500 GMT) se empezó con esta medida de protesta (...) después del cuarto intermedio que se dio al Gobierno, al no haber recibido nada de él", dijo Machaca en una conversación telefónica.

Los manifestantes le habían dado una tregua de una semana al Gobierno para evitar interferir en los comicios presidenciales.

Actualmente, existen más de 200 conflictos sociales latentes en Perú, concentrados mayormente en las zonas donde vive la tercera parte de peruanos que aún es pobre, según el más reciente informe de la oficina de derechos humanos nacional.

Machaca agregó que una ruta comercial clave entre Perú y Bolivia que atraviesa el pueblo binacional Desaguadero, que estuvo bloqueada por casi un mes, permanece abierta por ahora.

El Gobierno intentó sofocar la protesta al prometer que no otorgará más concesiones mineras y que verificará las existentes para asegurar que no afecten el medio ambiente.

También autorizó el miércoles al Ejército a que custodie, junto a la policía, instalaciones de servicios públicos esenciales y establecimientos privados.

Reto para próximo gobierno. En Puno operan mayormente pequeñas mineras con proyectos de metales preciosos, así como la firma Minsur, que explota uno de los yacimientos de estaño más grandes del mundo.

La protesta se reinició a tres días de la victoria del nacionalista Humala, un militar retirado que se apartó de sus ideas radicales de izquierda para ganar la presidencia, con un mensaje moderado y conciliador en el país.

Humala es muy popular en el sur de Perú, un bastión electoral en el que se impuso con más del 70% de los votos.

Actualmente, existen más de 200 conflictos sociales latentes en Perú, concentrados mayormente en las zonas donde vive la tercera parte de peruanos que aún es pobre, según el más reciente informe de la oficina de derechos humanos nacional.

Humala, que planea iniciar el jueves una gira por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, tiene al frente ese reto que deberá asumir desde el 28 de julio, cuando asumirá la dirección del país.

El militar retirado ha dicho que buscará revolver los conflictos a través del diálogo, especialmente con la aplicación de una postergada ley de consulta que fue aprobada por el Congreso, pero observada por García.

En el 2009, una violenta protesta en contra de la explotación de recursos naturales en la Amazonía dejó más de 30 policías y nativos muertos y se convirtió en la peor crisis del Gobierno de García.

Perú alberga vastas reservas de minerales e hidrocarburos, que junto a tasas de crecimiento similares a las de China, han atraído inversiones por unos US$55.000 millones para la próxima década.

Pero ese dinero podría encontrar otros destinos su persiste el rechazo -que en ocasiones de torna violento- de pobladores irritados por no sentir los frutos de la bonanza económica y temerosos de que afecten su medio ambiente.