Saná. El presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, resultó levemente herido este viernes en el bombardeo de su palacio, dijo un diplomático occidental, mientras la nación descendía en una guerra civil.

La capital yemení era escenario de violentos combates. Los residentes se escondían en sus hogares, que eran estremecidos por las explosiones.

En un discurso televisado en el que sólo se transmitió el audio, Saleh adjudicó el ataque a un "grupo de bandidos" de la poderosa tribu Hashed, liderada por Sadeq al-Ahmar, que ha combatido a las fuerzas leales al presidente en Saná.

"Saludo a nuestras fuerzas armadas y nuestras fuerzas de seguridad por plantarse firmemente para confrontar este desafío de una banda de criminales que no tiene nada que ver con la llamada revolución juvenil", dijo Saleh.

El mandatario indicó que hubo siete muertos en el ataque contra el complejo presidencial, que según los medios estatales se produjo con un dispositivo explosivo arrojado a una mezquita dentro del palacio.

Saleh sufrió heridas leves pero está "bien", dijo el viceministro de Información, Abdu al-Janadi, previamente en una rueda de prensa.

En Saná, miles de personas huyeron por la violencia, la última escalada de un levantamiento contra el gobierno de Saleh que comenzó en enero.

Un diplomático occidental en Saná dijo que el primer ministro, su vice, el presidente del Parlamento y otros asesores de alto rango también sufrieron heridas en el ataque.

La agencia estatal Saba informó que tres guardias presidenciales murieron en el bombardeo. Una fuente de gobierno dijo que varios funcionarios resultaron heridos, pero no dio más detalles.

El gobierno acusó del bombardeo a guerreros de la federación tribal Hashed liderada por Sadeq al-Ahmar, cuya familia ha respaldado a los manifestantes que exigen la dimisión de Saleh.

Ahmar negó su responsabilidad y acusó a Saleh de mandar bombardear su propio palacio para justificar la escalada de violencia de sus tropas en las calles de la capital.

Otros sospechan que el ataque fue ordenado por el general Ali Mohsen, un general renegado que se unió en abril a la oposición y que envió a sus tropas a proteger a los manifestantes anti Saleh.

Fuerzas leales a Saleh luego bombardearon las casas de líderes de la federación Hashed, según fuentes de seguridad.

Estados Unidos condenó la escalada de la violencia y llamó a una transferencia de poder ordenada y pacífica.

"La violencia no puede resolver los temas que confrontan a Yemen, y los eventos de hoy no pueden ser una justificación de una nueva ronda de enfrentamientos", dijo el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, en un comunicado.

Al aferrarse al poder, Saleh ha exasperado a sus ex aliados estadounidenses y sauditas, que en el pasado lo vieron como un socio clave en los esfuerzos para combatir la ambiciosa rama local de Al Qaeda, conocida como Al Qaeda en la Península Arábica.

Yemen avanzó esta semana hacia una guerra civil, con combates entre las fuerzas de la confederación tribal Hashed y las tropas aún leales a Saleh en la capital y el resto del país. Más de 370 personas han muerto, al menos 155 muertos en los últimos 10 días.

Desafiando la presión internacional, Saleh se ha negado tres veces a firmar un acuerdo de transición mediado por sus vecinos del Golfo Pérsico que contempla su dimisión a cambio de inmunidad judicial.

Piden cese al fuego. El secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, por su sigla en inglés), liderado por Arabia Saudita, pidió a todas las partes en Yemen que detengan los combates.

"El consejo ministerial del GCC está siguiendo con preocupación y tristeza el deterioro de la situación y los continuos enfrentamientos. Esta situación es lamentable y no beneficia a nadie", dijo Abdulattif al-Zayani a la televisora Al Arabiya.

Los enfrentamientos cada vez más sangrientos en Yemen parecen destinados a continuar mientras Saleh se resista a abandonar el poder y complican el ya formidable desafío de unir al país y reconstruir las instituciones del Estado.

La inestabilidad en Yemen podría afectar la seguridad regional y posiblemente el suministro global de petróleo, debido a su proximidad con el mayor exportador del mundo Arabia Saudita y con vitales líneas navieras.

Antes del ataque al palacio, la oposición yemení desfiló por Saná con los cuerpos de 50 personas que, dijeron, murieron en enfrentamientos con las fuerzas de Saleh.

Yemen está envuelto en múltiples conflictos, con protestas callejeras entre grupos tribales y fuerzas de Saleh en Saná, levantamientos populares en todo el país y combates contra AQAP y otros militantes islámicos que tomaron el control de la ciudad costera de Zinjibar.