Jeddah. El anciano rey Abdullah de Arabia Saudita partirá este lunes hacia Estados Unidos para realizar controles médicos por una dolencia de la espalda, y el príncipe heredero Sultan está regresando de sus vacaciones en el extranjero, dijeron este domingo medios estatales.

Diplomáticos occidentales en Riad dijeron que el regreso del príncipe indica que el reino, que no tiene partidos políticos ni Parlamento electo, está intentando evitar un vacío de poder y tranquilizar a Washington y otros aliados.

Un día antes de su partida, el rey volvió a designar a varios funcionarios cercanos a su curso de reforma, incluyendo al máximo académico islámico de Arabia Saudita, relativamente moderado, y al embajador en Washington.

En un movimiento inusual, el ministro saudita de Salud, Abdullah al-Rabeeah, apareció este domingo por la noche por la televisión estatal para asegurar al público que el rey está sano y que regresaría para dirigir al país.

El prominente periodista Jamal Khashoggi dijo que el cuarto parte médico en poco más de una semana mostraba que el reino, conocido por sus secretos, quería disipar cualquier rumor.

"Quieren destacar que no hay lugar para los rumores (...) Todos deben saber que tenemos un sistema para resolver todas las situaciones inesperadas", agregó, señalando a un consejo de lealtad creado por Abdullah para regular la sucesión.

No obstante, los príncipes en la cima de la jerarquía tienen todos entre 70 y 80 años de edad, y la familia Al Saud, que fundó el reino junto con los clérigos en 1932, seguirá conformando una verdadera gerontocracia a menos que promueva pronto a los príncipes más jóvenes.

La estabilidad política de Arabia Saudita es motivo de preocupación a nivel global. El país controla más de un quinto de las reservas mundiales de crudo, es un aliado vital de Estados Unidos en la región, un importante tenedor de activos en dólares y ostenta el mayor mercado bursátil árabe.