París. Los rivales a la presidencia de Francia se peleaban el martes por seducir a casi una quinta parte del electorado que votó a favor de la ultraderechista Marine Le Pen, mostrando afinidad con las preocupaciones de los ciudadanos ante la crisis económica.

El presidente conservador, Nicolas Sarkozy, que lucha por su supervivencia política tras quedar segundo en la primera ronda del domingo, ha insistido con ahínco en los temas planteados por Le Pen -miedo a la inmigración, inseguridad y deterioro industrial- en apariciones públicas y entrevistas mediáticas.

El aspirante socialista François Hollande, que lideró la votación del domingo y es favorito para ganar la segunda vuelta del 6 de mayo, dijo que los votantes del Frenta Nacional habían expresado un "enojo social" y prometió defenderlos de la "globalización financiera y una Europa debilitada".

Una caricatura publicada en el diario Le Monde parodiando a Romeo y Julieta mostró a Hollande y Sarkozy apuñalándose en la espalda mientras ofrecían flores con los colores nacionales de Francia y una serenata a los votantes de Le Pen.

"¿Conoces a estos tipos?", pregunta un seguidor de Le Pen en overol. "Nunca los vi en mi vida", le responde un compañero.

El primer sondeo de opinión divulgado desde el domingo, conducido por el instituto Ifop, dio a Hollande una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre Sarkozy, con un 55% de la intención de voto para el balotaje.

"Sólo hay un árbitro de la segunda ronda, como lo hubo en la primera. No son las encuestadoras, no son los expertos, es el pueblo francés, y el pueblo francés es libre. Y no es tampoco la señora Le Pen". Nicolas Sarkozy

"Quiero hablarle a la gente sencilla, a los soldados rasos, a la gente del campo, a los pensionistas", dijo Sarkozy en un mitin, afirmando que la líder del Frente Nacional había atraído "el voto de crisis" en la "parte de Francia que está sufriendo".

"Están sintiendo miedo", dijo. "Los he escuchado", añadió.

Hollande colocó al 18% sin precedentes de votantes de Le Pen entre "el electorado que sufre de oficinistas, artesanos y obreros que realmente se sienten abandonados", además de los agricultores que tienen dificultades para subsistir.

Esos votantes, algunos de los cuales procedían de la izquierda, han querido castigar no sólo a Sarkozy, sino también al sistema político, a Europa y a la globalización, dijo.

Los dos rivales en segunda vuelta, que determinarán quién lidera la segunda economía de Europa, potencia nuclear y miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, están adoptando tácticas diferentes para atraer a potenciales votantes.

Temas divisorios. Sarkozy está advirtiendo de temas divisorios como "el trabajo verdadero" frente a la "asistencia", el recorte de la exhibición pública del Islam en Francia y la reducción de la inmigración, mientras que Hollande intenta proyectarse como una figura presidencial tranquila y unificadora.

"Nicolas Sarkozy está intentando constantemente crear divisiones (...) Cuando lo que la gente espera de un presidente, especialmente en tiempos de crisis, es que sea unificador", dijo el veterano experto político Roland Cayrol, del Centro para Estudios y Análisis.

"En contraste, François Hollande, que es heredero de una familia política que inventó la división fundamental de la lucha de clases, ha adoptado la postura de unificador", añadió.

Le Pen ridiculizó a los dos principales candidatos, diciendo que sus seguidores habían votado por sus ideas y no eran fruto de protesta o malestar por la crisis. Dejó claro que su próximo objetivo era ganar escaños en el Parlamento en junio y liderar "la verdadera oposición".

En virtud de la votación del domingo, el Frente Nacional alcanzaría la segunda ronda en unas 345 jurisdicciones, más de la mitad de los 577 escaños, dividiendo potencialmente el voto de la extrema derecha, en una importante amenaza al partido UMP de Sarkozy.

Le Pen dijo que daría su opinión sobre cuál sería su opción de cara a la segunda ronda en un mitin el 1 de mayo, pero colaboradores clave han dejado claro que probablemente no apoyaría a ningún aspirante.

Los analistas dicen que la estrategia de su partido está basada en derrotar a Sarkozy y vencer a la derecha que él representa tras unos comicios perdidos.

Proyectándose como el extraño en la carrera y víctima de los medios y el establishment, Sarkozy rechazó la idea de que Le Pen arbitrara su duelo con Hollande.

"Sólo hay un árbitro de la segunda ronda, como lo hubo en la primera. No son las encuestadoras, no son los expertos, es el pueblo francés, y el pueblo francés es libre. Y no es tampoco la señora Le Pen", dijo a la cadena de televisión France 2.