Michelle Bachelet partió su mandato con 52% de aprobación en la encuesta Plaza Pública Cadem, sondeo que se ha encargado de medir semana a semana el pulso de la opinión pública de la segunda administración de la ex jefa de ONU Mujeres.

Sin embargo, en nueve meses la mandataria ha acumulado una caída de casi 20 puntos, llegando al 35% en el sondeo del 12 de diciembre. Y si bien se recuperó parcialmente al 38% en la encuesta de esta semana, la tendencia a la baja es clara, según el gerente de asuntos públicos de Cadem, Roberto Izikson.

"Hay una frustración sobre todo en la clase media y lo novedoso es la rapidez con que se dio este fenómeno. De hecho, un 63% dice que la Presidenta Bachelet no ha cumplido con las expectativas. No es raro que el ABC1 tenga niveles de rechazo más alto, pero el C3 abandonó muy rápido a la Presidenta Bachelet", explica a Nación.cl.

A juicio de Izikson, a Bachelet "le ha pasado la cuenta atrasar el cambio de gabinete", considerando que un 65% espera un ajuste en las piezas ministeriales, de acuerdo al último sondeo de Plaza Pública.

"La Presidenta necesita entregarle a la opinión pública algún tipo de señal de cambio. Si ella quiere frenar el deterioro, le sirve un cambio de gabinete, cualquiera sea. Si ella quiere recuperar la sintonía perdida con la opinión pública, el cambio tiene que ser más profundo y lo más probable es que ese cambio tenga que pasar por el programa", subraya.

EL BALANCE 2014

-Considerando las 40 semanas que llevan midiendo a la Presidenta, ¿cuál es el balance?

-Es muy preocupante. Estamos en un terreno desconocido, porque no sabemos cuál es el piso ni el techo que tiene la presidenta. En su primer gobierno, el peor momento de Bachelet fue 42% de rechazo con 39% de aprobación, en la mitad de 2007, en su segundo año en La Moneda. Ahora, en la última CEP ya tiene 43% de rechazo y 38% de aprobación. Es decir, ya está en su peor momento histórico y ni siquiera lleva un año de gobierno.

-¿Y dónde está la explicación de esa baja en las encuestas?

-Nosotros medimos las razones de aprobación y la desaprobación de la presidenta, y en ambos casos es el programa: el 43% la aprueba porque le gusta su programa de gobierno; y 51% la desaprueba porque no le gusta su programa de gobierno. El programa está hoy día generando esa tensión, esa polarización.

-Entonces, ¿Bachelet debería sacrificar el programa?

-No sé si sacrificar, eso es exagerado, pero sí puede hacer que tome un rumbo distinto. Podríamos empezar a discutir sobre educación pública, en vez de estar discutiendo sobre esta reforma a los colegios particulares subvencionados. Como la Reforma Tributaria tuvo efectos negativos en la economía, los empresarios se sienten amenazados y tienen el freno de mano puesto, un cambio de gabinete que incluya al ministro de Hacienda puede ser el camino correcto para darle una señal a la economía.

-¿Hay problemas de comunicación entonces como dicen en el gobierno?

-La forma más fácil de salir de los problemas es atribuir el rechazo a la comunicación. Es más fácil explicar el nivel de desacuerdo con la reforma educacional diciendo "mire, en realidad tenemos problemas de comunicación porque la opinión pública no nos entiende lo que queremos hacer", más que asumir que la opinión pública simplemente no quiere esta reforma educacional.

"Ese argumento es despreciar a la gente. Pero los chilenos están más informados de lo que los políticos creen. Esa cuña es una salida fácil, muy simplista. Este gobierno no tiene problemas comunicacionales, este gobierno tiene problemas de diagnóstico y de gestión, como en salud y transporte", indica.

-Un eventual cambio de gabinete debe pasar por Educación.

-El ministro Nicolás Eyzaguirre es el más complicado. Tiene los niveles de desaprobación más alto, ha estado más expuesto, pero es el más difícil de reemplazar. El ministerio de Educacion es una papa muy caliente y esa baja en las encuestas también la sufrieron los ministros de Educación de Sebastián Piñera.

"El problema en este caso más que el ministro es el diseño de la política pública. Por eso si el ministro Eyzaguirre junto a la Presidenta encauzan la reforma hacia la educación pública, pueden salir adelante".

REFORMAS EN MARCHA 

Izikson muestra los datos de la encuesta y dispara: "En marzo 78% creía que Chile iba por buen camino, hoy sólo 40% dice que Chile va por buen camino, y además en diciembre por primera vez más gente cree que Chile va por mal camino". A eso suma los números en picada del apoyo a las reformas tributaria educacional, que tienen 50% y 55% de desacuerdo, respectivamente.

-¿Y qué pasa con la reforma laboral y la reforma constitucional?

-La reforma constitucional aparece como un tema demasiado lejano y complejo para la opinión pública, está lejos de ser una prioridad. Y con los actuales niveles de apoyo ciudadano es muy poco aconsejable para el gobierno discutir una reforma constitucional. El gobierno no tiene el capital político para seguir inyectando a Chile reformas estructurales sin solucionar la reforma tributaria y la educacional. La institucionalidad no va a resistir tanta reforma estructural junta.

"La reforma laboral, por su parte, es compleja y algo lejana. Con el estado de la economía actual y el desacuerdo de la CUT y los empresarios, sería una chambonada empujarla con mucha fuerza".

ENERO, MES CLAVE 

El gerente de Cadem asegura que enero será clave para Bachelet, donde se deberá definir "si logra recuperar el control de la agenda y la empatía con la opinión pública".

"El 2014 ha sido un mal año para Chile. Un poco perdido. Avanzamos muy poco, la sensación es de deterioro, de las confianzas, de las expectativas que teníamos como país. Es difícil pensar que el 2015va a ser un año igual de malo que éste (...) La Presidenta tiene que mostrar algo de flexibilidad", remata.