A sus 41 años Rodrigo Peñailillo brillaba como una joven promesa como mano derecha de la Presidenta Michelle Bachelet a cargo del ministerio del Interior y como jefe del equipo político de La Moneda que además integran o integraban los titulares de la Segpres, Ximena Rincón, y de la Segegob, Álvaro Elizalde.

Este ingeniero comercial oriundo de Coronel, Región del Biobío, comenzó en 1989 a involucrarse en política integrando las filas del PPD, partido que representa en La Moneda y se fue abriendo camino en esta carrera que, por ahora, llega a su fin luego que la Presidenta Michelle Bachelet lo removiera de sus funciones a raíz de los cuestionamientos de los que ha sido objeto por haber emitido boletas sobre trabajos que asegura que realizó para el operador político, Giorgio Martelli.

Su mal manejo en este episodio, que lo tuvo en la palestra estas últimas semanas, echó por tierra todos los logros que consiguió primero como gobernador de Arauco (2001-2005) durante el período del Presidente Ricardo Lagos Escobar, luego como jefe de gabinete de la primera administración de Bachelet (2006-2010), generalísimo de la campaña electoral que culminó con la Presidenta instalada nuevamente en La Moneda con más del 60 por ciento de los votos, y como el titular más joven que haya llegado a la cartera más importante del Ejecutivo.

Si bien su nombramiento en el ministerio generó dudas, sobre todo por el poco conocimiento que tenía en la ciudadanía, Peñailillo encarnaba como pocos el espíritu del programa de la Nueva Mayoría, y poco a poco se fue haciendo un nombre con sus intervenciones ante la prensa contestando las críticas de la oposición. Pronto además se posicionó en la negociación y aprobación de las reformas estructurales planteadas por la Jefa de Estado en su programa.

La primera en salir adelante fue la Reforma Tributaria muy resistida por los empresarios, quienes se sintieron atacados por el video, pero que tras la negociación de los senadores de la Comisión de Hacienda en la "cocina de Andrés Zaldívar", fue aprobada con la venia de los empresarios y del propio Gobierno.

Otro hito de la gestión de Peñailillo como negociador fue en los "proyectos de inclusión" que conforman la primera parte de la Reforma Educacional, en la que también tuvo un rol activo como articulador de las negociaciones.

Pero sin duda la eliminación del sistema binominal para dar paso al proporcional inclusivo es lo que coronó su gestión, al ponerle la lápida al mecanismo ideado en dictadura.

Caída estrepitosa. Todos los laureles que obtuvo el Ministro del Interior en un año, se vieron empañados primero, por la reacción y mal manejo que le critican sobre el caso Caval una vez que estalló la bomba que dio de lleno en La Moneda.

A ello se suma el enfrentamiento que tuvo con la "vieja guardia" de la otrora Concertación al sostener que los cuestionamientos a su gestión se debía a que ese sector estaba en contra de las reformas de la Mandataria.

Y la guinda de la torta en la historia política de Peñailillo fueron las boletas que emitió a la empresa Asesorías y Negocios SpA del operador político, Giorgio Martelli para quien afirma haber realizado tres informes, que finalmente divulgó a La Tercera gatillando una ola de cuestionamientos que terminaron por minar su credibilidad y apoyo en las encuestas.

Su reemplazo por Jorge Burgos fue una decisión que –se nota- le dolió tomar a la Mandataria, pero terminó de sellar su estrepitosa caída.