Denver. Un agresivo Mitt Romney encaró este miércoles al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el candidato republicano pareció haber dado nueva vida a su campaña en dificultades con un sólido desempeño en su primer debate.

Buscando recuperarse en una carrera que ha visto Obama mantener una ventaja entre los votantes, Romney estuvo a la ofensiva durante el encuentro de 90 minutos con el mandatario demócrata mientras trataba de reactivar su campaña a menos de cinco semanas de las elecciones del 6 de noviembre.

De pie uno al lado del otro por primera vez tras meses de brutales ataques de campaña, ambos chocaron por los impuestos, la salud y el rol del gobierno, reflejando una profunda división ideológica en Washington.

Apareciendo listo y bien preparado, Romney se concentró en el débil crecimiento económico y la tasa de desempleo de un 8,1%, que ha dejado vulnerable a Obama en su esfuerzo por ganar un segundo mandato de cuatro años. El gobierno ha asumido un rol demasiado grande bajo Obama, entorpeciendo la creación de empleos, argumentó Romney.

"Estoy preocupado de que estemos en un camino que no ha sido exitoso. El presidente tiene una visión muy similar a la que él tenía cuando se postuló al cargo hace cuatro años, eso es gastar más, más impuestos, más regulación, si se quiere, que funcione el goteo del gasto del gobierno. Esa no es la respuesta correcta para Estados Unidos", dijo Romney.

Una encuesta de CNN/ORC dijo el 67% de los votantes registrados consultados pensaba Romney ganó el debate en la Universidad de Denver, en comparación con un 25% que vió como vencedor a Obama.

Misteriosamente, Obama no mencionó los temas que su campaña ha utilizado en los anuncios para dañar a Romney en las encuestas como el ahora infame video del "47%", su historial de negocios en Bain Capital y su anterior línea dura sobre la inmigración.

El debate no produjo golpes directos o comentarios cáusticos memorables. En su lugar, se redujo a una guerra de desgaste donde cada hombre usó datos y cifras para exponer sus argumentos y subrayar las diferencias entre ambos.

Romney, sin embargo, se benefició al ofrecer respuestas más nítidas que Obama, que sonaba académico y algo rebuscado, a pesar de los mejores esfuerzos de su personal para que ofreciera comentarios concisos.

Muy a menudo Obama revisó sus notas cuando Romney disparaba sobre su historial como presidente. En un momento dado, el demócrata discutió con el moderador Jim Lehrer cuando Lehrer trató de cortarlo por exceder el tiempo asignado.

"Tenía cinco segundos antes de que me interrumpiera", dijo Obama a Lehrer con una sonrisa.

El ocupante de la Casa Blanca puso Romney a la defensiva acerca de sus propuestas para reformar el sistema de impuestos de Estados Unidos con un recorte impositivo global de un 20%. Obama dijo que esto costaría cinco billones de dólares y que sería imposible recuperar esta cantidad mediante la eliminación de lagunas tributarias como han planteado los republicanos.

"Si se bajan las tasas como usted lo describió, gobernador, no es posible hallar suficientes deducciones y vacíos que sólo afecten a los individuos adinerados o que carguen a la clase media. Es matemática, es aritmética", dijo Obama.

Romney respondió: "Prácticamente todo lo que dijo sobre mi plan de impuestos es incorrecto".

Obama también recordó a los estadounidenses que Romney está proponiendo más de la misma clase de los recortes impositivos que su predecesor republicano, el ex presidente George W. Bush, logró que el Congreso aprobara en el 2001 y el 2003.

La mayoría de los estadounidenses están dispuestos a aceptar que Obama heredó un desastre económico, pero también creen que es su responsabilidad hacer que la economía se recupere.

"Terminamos pasando de superávits a déficits y todo culminó con la peor recesión desde la Gran Depresión", sostuvo Obama.

Ante los ataques de Romney de que la reforma de salud de Obama del 2010 dañará a la contratación por parte de las pequeñas empresas, Obama básicamente dijo que su plan de salud fue modelado siguiendo los pasos del programa puesto en marcha por Romney cuando era gobernador de Massachusetts, y que este "no ha destruido puestos de trabajo" allí.

Luego de sostener durante meses que la legislación para regular a Wall Street conocida como ley "Dodd-Frank" debe ser derogada, Romney se vio obligado a ceder bajo la presión de Obama de que él se conservaría algunas regulaciones financieras establecidas por la ley.

Romney necesitaba más una victoria. Romney estaba más necesitado de una victoria en el debate que le ayudara a poner su campaña de nuevo en terreno firme luego de unas semanas agitadas.

El republicano fue dañado por un video grabado secretamente de un encuentro privado para recaudar fondos en el que dijo que el 47% de los votantes son dependientes del gobierno y es improbable que lo apoyen. Este fue sólo uno de varios tropiezos que han golpeado a la campaña de Romney.

Obama, con una ligera ventaja en las encuestas nacionales y en algunos estados clave donde se decidirá la elección, buscaba no dañar a su posición como el favorito aparente. Pero pudo haber pasado demasiado tiempo tratando de no cometer errores y habría dejado que Romney sacara ventaja.

El debate fue la mejor oportunidad hasta la fecha para llegar a un gran número de votantes de una manera sin filtrar, con una audiencia estimada de 60 millones de posibles televidentes.