Brasilia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, suspendida hoy de su cargo por el Senado, dijo este jueves que luchará con todos los medios jurídicos posibles para recuperar su mandato, y llamó a todos los que luchan "contra el golpe" a mantenerse "movilizados, unidos, y en paz".

En un pronunciamiento al país, realizado en el Palacio de Planalto minutos después de ser apartada formalmente del cargo, Rousseff declaró ser víctima "de una gran injusticia" al ser sometida al impeachment sin haber cometido "ningún acto ilegal".

Acompañaron a la presidenta en el acto todos sus ministros, que también dejaron el cargo, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, su mentor político, parlamentarios de la base aliada al gobierno y simpatizantes, que la recibieron al grito de "Dilma, guerrera, de la patria brasileña".

"Fui electa presidenta por 54 millones de ciudadanos y ciudadanas, y en esta condición de presidenta electa, que me dirijo a ustedes en este momento decisivo para la democracia brasileña", comenzó Rousseff su mensaje.

"Lo que está en juego es el respeto a la voluntad soberana del pueblo braisleño y a la Constitución, y las conquistas de los últimos 13 años", señaló, enumerando las políticas sociales de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).

"Quiero dirigirme a toda la población para decir que el golpe no es sólo para destituirme. Al destituirme quieren impedir la ejecución del programa electo por el voto mayoritario de los brasileños", reiteró.

"Lo que está en juego es la gran descubrimiento de Brasail, el (petróleo) presal, lo que está en juego es el futuro de Brasil", afirmó.

Reafirmó que no realizó ningún acto ilegal, por lo que se trata de un proceso de impeachment "fraudulento, un verdadero golpe".

Dijo que, desde que reelecta en octubre de 2014, la oposición insatisfecha con el resultado "sumergió al país en una inestabilidad política permanente con el objetivo de tomar por la fuerza lo que no conquistaron en las urnas" para impedir que gobierne y "crear el clima propicio para el golpe".

"El nombre de eso no es impeachment, es golpe. No cometí crimen de responsabilidad, nunca recibí propinas, no tengo cuentas en el exterior", enfatizó.

"Es un proceso fragil, jurídicamente inconsistente, injusto, contra una persona inocente. Es una de las mayores brutalidades que se puedan hacer a un ser humano, no existe injusticia mayor que condenar a un inocente", señaló.

Según ella, el impeachment se debe al hecho de que como presidenta nunca aceptó "chantajes de ninguna naturaleza, pude haber cometido errores, pero nunca crímenes".

"Los actos que practique fueron actos legales, correctos, actos idénticos fueron practicados por presidentes que me antecedieron, no eran crímenes ahora ni antes", señaló.

"Es falso que haya cometido crímenes contra la ley presupuestaria, me acusan por actos corrientes de gobierno",

Enfatizó que Brasil no puede ser el primer país a pasar por una situación de esta naturaleza.

"Quiero dirigirme a toda la población para decir que el golpe no es sólo para destituirme. Al destituirme quieren impedir la ejecución del programa electo por el voto mayoritario de los brasileños", reiteró.

"He sido una fiadora celosa del estado democrático de derecho, durante mi gobierno no cometí ningun acto de represión contra manifestaciones sociales", destacó.

Dijo que el gobierno que no fue electo "no tendrá legitimidad para implementar las soluciones necesarias" para Brasil.

"Un gobierno que puede estar tentado a reprimir a quienes protestan contra él, una elección indirecta, un gobierno que será él mismo la gran razón para la continuidad de la crisis politica en nuestro país", añadió.

Al reafirmar su orgullo por ser la primera mujer electa presidenta de Brasil, una gran ovación de los presentes saludó a la mandataria.

"Ejercí mi mandato de forma digna y honesta, y en nombre de los votos que recibí, lucharé con todos los instrumentos legales para concluir mi mandato hasta 31 de diembre de 2018", dijo.

En uno de los tramos más emotivos del discurso, Rousseff hizo referencia a momentos dolorosos de su pasado, como cuando sufrió la tortura bajo el régimen militar en los años 70, o cuando debió vencer un cáncer del sistema linfático en 2009.

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"Mi destino me reservó muchos desafíos, y algunos inclusive me parecieron insuperables. Ya sufrí el dolor de la tortura, ya sufrí el dolor de la enfermedad y ahora sufro el dolor de la injusticia. Lo que més duele es ver que soy victima de una farsa juridica y política", apuntó.

"Luché mi vida entera en defensa de la democracia. Aprendí a confiar en la capacidad de lucha de nuestro pueblo. Confieso que nunca imaginé que sería necesario luchar de nuevo contra un golpe en nuestro país", dijo.

Recordó que en los últimos meses muchos brasileños salieron a las calles y expresó su confianza de que lo seguirán haciendo hasta conseguir la victoria.

"A los brasileños que se oponen al golpe hago el llamado de mantenerse movilizados, unidos y en paz. La lucha por la democracia no tiene fecha para terminar, la lucha contra el golpe es larga, puede ser vencida y vamos a vencerla", aseguró.

"Esta victoria depende de todos nosotros, vamos a mostrar al mundo que hay millones de defensores de la democracia en nuestro país. La democracia es el lado correcto de la historia", concluyó.

El Senado de Brasil aprobó en la madrugada del jueves someter a juicio político (impeachment) a Rousseff apartándola del cargo por hasta 180 días, tiempo máximo para que concluya el proceso.

Durante ese período, asumierá como presidente interino el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

En la votación, que se produjo después de una sesión continua de 20 horas y media de duración, 55 senadores se pronunciaron a favor del juicio político, 22 votaron en contra, y cuatro estuvieron ausentes.