Río de Janeiro. La ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, denunció hoy que el país sudamericano vive "el peligroso curso de construcción de un Estado de excepción", tras el desalojo policial de una escuela vinculada al Movimiento de los Sin Techo (MST).

En un comunicado divulgado en las redes sociales, Rousseff criticó una operación policial en una escuela gestionada por el MST en el estado de Sao Paulo, en la que se buscaba detener a dos miembros de la organización campesina que enfrentan acusaciones por varios delitos ante los tribunales.

"Asusta el retroceso que ocurre en Brasil", dijo la ex mandataria en referencia a la situación que se vive en el país tras lo que ella considera como un "golpe" a manos del Congreso que la suspendió del cargo el pasado 12 de mayo, proceso que concluyó con su destitución el 31 de agosto en el Senado, al ser acusada de irregularidades fiscales.

"Es un precedente grave. No hay porque admitir acciones policiales represivas que resulten en tiros y amenazas letales, y aún más en una escuela", dijo Rousseff, para quien "tampoco es aceptable que se criminalice el MST".

La ex jefa de Estado animó a sus seguidores a "no quedarse callados ante la banalización de la violencia del Estado contra quien quiere que sea. No podemos aceptar convivir con escenas en que policías someten estudiantes a esposarlos y a la cárcel. Esto es inadmisible en una democracia", insistió.

"Es lamentable que la semana termine con nuevos asaltos a los derechos civiles y al intento de criminalizar los movimientos sociales. El atropellamiento a las reglas del Estado de derecho, con la adopción de claras medidas de excepción, debe ser combatido. Es una amenaza a la democracia que avergüenza el país a los ojos del mundo" concluyó.

Desde su destitución del cargo, Rousseff se ha mostrado muy critica con el gobierno de su sucesor, Michel Temer, quien fue su vicepresidente mientras ocupó la Presidencia y al que acusa de haber organizado "un golpe parlamentario" para despojarla del poder.